DESPLAZAMIENTO
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El viaje del pasado febrero en la Liga regular había dejado secuelas, pero en esta ocasión se convirtió en un plácido y puntual paseo. Salvo un ligero retraso en Barajas, el COB cubrió todas las estaciones sin el menor percance. En esta ocasión hasta aparecieron las maletas a las primeras de cambio para la tranquilidad de Moncho -el eterno utillero- que se cansó de mirar por la ventanilla para confirmar si las cargaban. Tan apacible fue el trayecto (de seis horas) que hubo tiempo para la relajación y las bromas. Media expedición la tomó con las gafas recién compradas de Wilson. Modelo Anastassia, (Aldama, dixit). Y también con el insoportable ruido de las hélices del pequeño avión a su salida de Madrid. El único susto, por llamarlo de alguna manera estuvo en el aterrizaje. El piloto obsequió a la expedición con una vuelta completa a una colina próxima a la ciudad autónoma para enfilar a continuación la diminuta pista de aterrijaze. Tan pequeña es que el avión tiene que dar la vuelta antes de dirigirse a una habitación con cinta transportadora, donde esta vez sí apareció el equipaje.