La oposición de la alcaldía de Madrid recriminó ayer a Álvarez del Manzano no haber parapetado a la diosa Cibeles contra los excesos de la alegría madridista, al «no tener previsto un resultado de 0-2». Una edil de Izquierda Unida se atrevió incluso a criticar que «hubiera vallas cubriendo la diosa en la final de la Copa contra el Dépor y no en la semifinal de la Champions ».
24 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Es evidente que la política no sabe del 4-4-2 ni de goles al contragolpe. Porque ni siquiera los que achucharon el martes a la Cibeles con nocturnidad, litrona y «Claxon mix» como ambiente musical se esperaban acabar la noche junto a la musa madridista. Ni por la teoría (el Barça jugaba en casa), ni en la práctica (la primera mitad dejó claro que el equipo culé merecía el triunfo). La oposición del alcalde se pasó de precavida. Es como si Joan Clós propone ahora colocar un contingente de mossos d''escuadra en la Canaleta «por si hay remontada en el Bernabéu». Otra cosa será el próximo miércoles. Aunque Del Bosque no se fía. Dice que la eliminatoria «no está decidida pero sí bien orientada», e intenta extraer moral para que los suyos sumen tres puntos en Anoeta a la espera del pinchazo del Valencia. Pero el subconsciente le traicionó. «¿A quién prefiere en la final?», preguntó un hábil periodista. «Me da igual. El que nos toque y el que se lo merezca». El salmantino tiene motivos para perder su prudencia. Su última derrota en casa por dos goles fue en noviembre de 2000.