BALONCESTO / NBA
14 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado viernes, los Kings de Sacramento oficializaron en el Staples Center de Los Ángeles su, hasta la fecha, mayor logro histórico mediante una victoria sobre los siempre frustrados Clippers. Por primera vez no sólo encabezarán la feroz Conferencia Oeste, sino también la NBA al término de la temporada regular, hecho meritorio al destacarse por encima de equipos como los actuales campeones, unos Lakers relajados con Shaquille OïNeal renqueante, o San Antonio, lanzado por Tim Duncan y David Robinson. En los Kings del veterano entrenador Rick Adelman, el liderazgo de Chris Webber (serio candidato a convertirse en el jugador más valioso de esta competición) se complementa con el extraordinario trabajo de tres europeos: Divac, Stojakovic y Turkoglu. Esta importante aportación europea confirma el cada vez mayor potencial baloncestístico del viejo continente. Adelman resalta el papel de los jugadores procedentes del otro lado del Atlántico: «Son muy buenos. En mi equipo los tres desempeñan una función clave». En cuanto a los inminentes play off, con los Lakers en el horizonte, el técnico de los Kings considera que «no me preocupan ahora Shaq y Bryant, puesto que no nos enfrentamos a ellos en la primera ronda. Hay otros partidos antes, con lo cual no los veré durante un tiempo. Dejo las especulaciones para quien quiera. Cuando llegue el momento, si surge, pensaré en ellos. Hemos completado la primera fase al ganar 60 partidos y conseguir la ventaja de campo para las eliminatorias. El siguiente paso son los play-off; pero ahora quiero disfrutar de este momento». Hace una profunda pausa. Probablemente todavía escuezan la semifinales de conferencia que los Kings perdieron el año pasado ante los Lakers por un humillante 4-0. Además, en Sacramento, capital de California, los angelinos resultan bastante impopulares con su aureola de megalópolis del espectáculo y cine. ¿Es un alivio pensar que los Lakers dependen demasiado de sus dos estrellas? Adelman, sin embargo, lo ve de modo diferente: «Yo también dependo mucho de dos jugadores (Webber y Stojakovic). Creo que los Lakers son un equipo sólido, donde los compañeros de OïNeal y Bryant desarrollan tan bien su trabajo que ellos se pueden olvidar de otras tareas. Eso les convierte en un conjunto muy especial». No es que el entrenador quiera que su equipo asuma el papel de víctima. Simplemente, no quiere sacar pecho: «Tenemos una confianza enorme. A pesar de que Webber y Stojakovic no jugaron juntos en casi 40 partidos, conseguimos ser primeros. Nuestra defensa se ajusta bien, movemos más la pelota, no tiramos a las primeras de cambio e intentamos conseguir canastas fáciles. Este año es diferente. Somos más consistentes, lo cual tiene mérito en la mejor conferencia, aunque el campeonato -recuerda- se gana en la final». Adelman se atreve, incluso, a entrar en el desafío psicológico con el gran gurú de la Liga: Phil Jackson. «Algún entrenador (refiriéndose al técnico de los Lakers) predijo, cuando perdimos en una ocasión, que encadenaríamos una racha negativa de derrotas, pero no fue así. Cada cual se haya donde le corresponde». Hedo Turkoglu El turco Hedo Turkoglu -hijo de padres yugoslavos- cumple su segunda temporada en la NBA, acaba de cumplir 22 años y mide 2,03. Los Kings lo escogieron en el draft del 2001 con el número 16 y, pese a sus más que aceptables estadísticas, es consciente de que «cuando los europeos llegamos a esta Liga no disponemos de muchos minutos durante el primer año, pero Vlade siempre me dice que hay que trabajar duro, ser pacientes». Así parece discurrir su trayectoria si consideramos que recientemente fue elegido, en una encuesta realizada por la NBA, como el jugador que más ha mejorado, con más de 10 puntos y casi 5 rebotes por partido. En la apasionada Turquía, la firma de su contrato con Sacramento fue un acontecimiento nacional, televisado en directo. «Imagínese lo que supone que yo sea el primer turco que juega en la NBA. Cuando voy allá no puedo salir a la calle tranquilo ni por un segundo». La comparación con los aficionados americanos la resuelve diplomáticamente: «No sienten menos pasión. Son diferentes». Pese a su procedencia, también siente como propia la rivalidad con los Lakers. El asunto promete, ya que el miércoles ambos rivales se enfrenten en el último partido de la fase regular, en Los Ángeles. Se degustará el aperitivo de una tensa guerra que a uno de los bandos se le atragantará. Los Lakers disfrutan de esos platos fuertes. El joven Turkoglu asegura que «siempre soñé con esto. No quiero volver a jugar jamás en Europa». Si él lo dice...