Vázquez desea representar a Lugo en la cúspide de la ACB

A. H. LUGO

DEPORTES

El chantadino Fran Vázquez se marchó de Lugo hace casi dos años, justo cuando la experiencia del Centro Galicia Siglo XXI, una bendita iniciativa poco valorada por estos lares, saltó por los aires y se llevó la tienda al País Vasco. «Estaba en una residencia como si fuese mi familia y, a la vez, como en un club. Para mí fue muy duro salir de Lugo, de mi casa, para irme muy lejos, aunque después me trataron de maravilla fuera», confiesa. En Vizcaya cubrió su última etapa formativa. Había dejado atrás esa torpeza y descoordinación con las que se inició en el baloncesto, a los catorce años, tras dejar atrás su pasión por el fútbol. Los informes apuntaban a que rozaría los dos veinte y los ojeadores de la ACB se frotaban las manos. «Recibí una avalancha de ofertas para empezar mi carrera profesional, hasta once». Luis Casimiro lo quería a su lado en el Pamesa, el Estudiantes le había seguido de cerca y quedó prendado de su talento, hasta el Barcelona vio en su capacidad de intimidación un relevo de futuro para Dueñas. La familia le ayudó a decantarse. «Al final me decidí por el Unicaja, porque me recomendaron trabajar con Maljkovic, ya que se aprende mucho», relata. El mago serbio enseguida vio en él el futuro. «Tiene que progresar y hacerse físicamente; si sigue así puede estar en el primer equipo de una forma estable muy pronto», sostiene. Comienzo en la EBA Empezó a jugar en el equipo malagueño de la EBA, con el cartel de superestrella aún sin haber demostrado nada. Las estadísticas empezaron a hablar por él. Los tapones y rebotes asombraron en toda Andalucía. La lesión de Abrams le abrió las puertas de la ACB. Así recogió la bandera lucense en la élite que dejó un día Borja Pérez, ahora en el Calpe de la LEB-2. «Maljkovic ha ido confiando en mí poco a poco», confiesa. A sus diecinueve años, regresa el domingo al Universitario, que tantas veces pisó para ir marcando el camino hacia el estrellato. «Afronto el partido como uno más. Después me traerá muchos recuerdos cuando vea a conocidos. Cuando el público me grite le diré: Eh, que soy yo, que soy de aquí», bromea. Su próximo sueño está ahí: «Ir a la NBA».