El campo de O Burgo desmerece ante el resto de los gallegos
26 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Balaídos, Riazor, A Malata, San Lázaro, O Couto, Anxo Carro... Pontevedra mira con codicia hacia los estadios de la geografía gallega mientras la reforma integral de Pasarón se atasca en los despachos de la burocracia del Concello. El último compromiso del alcalde es que a mediados del próximo mes de marzo estará redactada la manida memoria valorada. Será el paso previo para iniciar las gestiones ante la Secretaría Xeral para o Deporte de la Xunta y la Diputación Provincial para establecer la aportación de cada organismo a una reforma con la que paliar el agravio que sufre la ciudad del Lérez, situada en el vagón de cola de Galicia a nivel de infraestructuras. Mientras las grietas en las gradas y el notable deterioro de las cubiertas reflejan la desmejoría de la instalación deportiva del barrio de O Burgo, los aficionados granates observan con envidia los cómodos y bonitos estadios que disfrutan el resto de los futboleros gallegos. A estas alturas de la temporada en el Concello capitalino todavía se habla de «múltiples posibilidades» para reconstruir el histórico campo de Pasarón. Este retraso pone en peligro que la obra pueda ser incluida en el plan cuatrienal 2002-2006 de la Xunta y Diputación. Miguel Anxo Fernández Lores se había comprometido en vísperas de las últimas eleciones autonómicas, celebradas el día 21 del pasado mes de octubre, a realizar la memoria valorada, o lo que es lo mismo, hacer una valoración del coste de la reforma del estadio municipal o la de uno nuevo en otros terrenos. Cuatro meses después se sigue esperando en el seno del club granate que los servicios técnicos del Concello concreten el coste de la reforma. El presidente del Pontevedra, el constructor Nino Mirón, lo situó en torno a los 9.015.181,57 euros (1.500,00 millones de pesetas) después de la reciente reunión que mantuvo con Fernández Lores. El estadio ferrolano de A Malata, construido por la Xunta, es el que más se adapta a las necesidades del club pontevedrés, con un aforo que ronda los 12.000 espectadores. Bajo las gradas dispone además de una piscina cubierta muy coqueta y de un local para el club de pira-güismo cuyos palistas disfrutan de una piscina al aire libre en la que practican kayak-polo.