Un caballero en el banquillo

M. S. F. PONTEVEDRA

DEPORTES

FÚTBOL / PONTEVEDRA

18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Pensé que me ibas a preguntar por mi país. Estoy todo el día pensando en cómo está la situación». Bernardo Martín Ragg, portero del Pontevedra, no puede sacarse de la cabeza la crisis de Argentina, debido a la cual sus ahorros están paralizados en un banco por el corralito. Ragg tiene otras cosas por las que preocuparse, pero las asume con una sana deportividad: aunque aún no ha jugado en un partido liga, está preparado para cuando llegue su oportunidad. Martín Ragg llegó hace un año al Pontevedra, procedente del Belgrano de Córdoba, y en medio de una formidable tormenta destada entorno a los porteros del equipo granate. Ninguno parecía suficientemente bueno a los ojos de la directiva de entonces. El arquero argentino, que llegaba de la Primera División de su país demostró ser un tipo sobrio y seguro. Convirtiéndose en líder natural de un equipo quebrado, fue uno de los responsables de que el cuadro granate burlase el descenso y siguiese en Segunda División B. Este año, aún no ha logrado pisar el césped en un partido de liga. «Lo estoy llevando bien» Pero Ragg es un caballero. «Lo estoy llevando bien», afirma, tranquilo, «todo depende de qué actitud tome uno. Sabía que iba a haber una competencia sana, y que el técnico [Raúl González] tenía mejor conocimiento sobre Jesús [Sierra, titular habitual] que sobre mí». Además, Sierra, dice, está haciéndolo bien: «Somos una de las porterías menos vencidas, el equipo va bien y es lo que queremos. Son etapas, y que hay que vivirlas y que asumirlas». Poco acostumbrado a la suplencia, su oportunidad llegará, afirma con rotundidad. «Yo entreno para eso», sonríe, «y lamentablemente este es un puesto en el que es muy difícil entrar. Yo confío en mis condiciones, creo que si hubiera empezado jugando yo, también iría la cosa de la misma manera».