El Breogán se apunta al milagro

A. H. LUGO

DEPORTES

CARLOS CANDEL (GIGANTES)

Una carambola le llevaría a la Copa en su visita a un Estudiantes crecido

18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Hoy puede batirse una nueva plusmarca de convocatoria para un partido de la Liga ACB. Y el Breogán anda por medio. El Estudiantes calcula que la última jornada de la primera vuelta va a igualar la concentración de 15.000 personas en Vistalegre que logró la selección el año pasado (hasta entonces el récord del combinado nacional se situaba en las doce mil personas que presenciaron el España-EE UU de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992). Nadie ha conseguido llegar a ese techo en una competición nacional, aunque el Barça lo rozó ante el Montigalá Joventut en el Sant Jordi, en el play off por el título de la temporada 91-92 (12-1-92). Asistieron 14.912 aficionados. ¿Y todo eso por qué? La Copa bien lo merece. El Adecco Estudiantes y el Leche Río se disputan (19.00 horas) una de las tres plazas vacantes para la Copa de marzo. El conjunto celeste busca un milagro: ganar al equipo colegial, como el año pasado, y esperar que dos de sus tres rivales (Joventut, Fórum y Fuenla) pinchen. El adversario no ha dejado espacio al azar. Quiere llenar la plaza de toros en la que actúa y decidió regalar a los doscientos primeros abonados que pasaran por sus oficinas dos entradas para animar a los del Ramiro. Las sensaciones en ambos conjuntos son contrapuestas. El Adecco Estudiantes llega en plena escalada, tras el relevo en el banquillo de Sainz de Aja por Hernández: ha sumado cuatro victorias en los cinco últimos partidos, se ha subido al séptimo puesto en la Liga y se ha clasificado para los octavos de final en la Korac. Un triunfo le clasifica directamente para Vitoria. Es más, podría acceder al torneo del KO aun perdiendo, siempre y cuando Joventut y Jabones Pardo Fuenlabrada también lo hagan. En el Breo la sensación es de que la ilusión se viene abajo: el equipo nadó en las aguas de los ocho primeros en tres cuartas partes de la primera vuelta, pero cuando el calendario se empinó saltaron por el aire sus privilegios. Por lo menos, esta tarde tiene una presión aligerada: sabe que sólo le sirve ganar y que todo está en su contra. El técnico celeste señaló que su equipo viaja con esa única idea y aventuró un choque «de mucha tensión». Antecedentes con emoción García recordó que los dos últimos encuentros entre ambos conjuntos en Madrid se resolvieron en la última jugada, así que «ellos saben que podemos ganar allí». Mostró su preocupación por el arbitraje y explicó que lo único que le preocupa es que al final del partido «se hable de que ha ganado el mejor equipo». Así, indicó que le inquieta más el principio que el final, pues recordó que «si le pitan tres faltas a Davis en cinco minutos ya se habrán cargado el encuentro».