FÚTBOL
09 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Jimmy Wright fichó en los ochenta por el Peñas Recreativas de Huesca. Después recaló en el Breogán y, ya en el ocaso de su carrera, se refugió en el Obradoiro. En Santiago acreditó su fama de noctámbulo. Disfrutaba de la noche incluso cuando una lesión obligó a que le escayolasen una pierna. De tal guisa se le vio saliendo, ya al amanecer, de una céntrica discoteca. Fue llamado a capítulo, por Pepe Casal, actualmente colaborador de Aíto en el Barça. Jimmy negó la mayor. Y Pepe, resignado, le rebatió: «Jimmy, con 2.05, negro y escayolado, ya me dirás quien pudo ser si no tú. Que estamos en Santiago». Incluso en New York los más crédulos podrían dudar del pívot. A André Luis, jugador brasileño del Compostela, ni siquiera le quedó margen para intentar sembrar la duda. De hecho, no lo intentó. Sucedió el viernes. Las agujas del reloj se acomodaban en torno a las cinco de la madrugada y se topó en un pub con uno de los dirigentes del club, quien le hizo saber que la hora no era la adecuada, y mucho menos el día, ya que el equipo jugaba el domingo. El brasileño no pareció desencajarse. Su afición noctívaga venía de lejos. Cuentan que el año pasado se desplazó a Jaén con el equipo, en autobús, sin pasar por casa la noche anterior. Cuando Ballesta se enteró, optó por la sanción deportiva. Sus escapadas bajo la luna nunca fueron discretas. Hace dos meses ya tuvo que pagar una multa. Llegó al entrenamiento cuando estaba concluyendo. Además, su reacción no fue muy dulce en el momento en que el gerente lo reprendió por la tardanza. En esa ocasión, el club prefirió no indagar sobre las causas del retraso. A la segunda no hubo perdón. Caneda, que a pesar de sus cargas dialécticas siempre había sido una madre para los jugadores, se cansó de ser «blandengue», según su propia palabra. El lunes bajó al vestuario, habló poco pero dijo mucho.. Especialmente a André Luis. «Usted ha cometido una falta grave», le espetó. El fútbolista se envalentonó y el presidente amagó con trascender el debate verbal. Al final no pasaron las cosas a mayores. Pero André fue suspendido de empleo y sueldo por tiempo indefinido. El martes ya no participó en los entrenamientos. Ayer, tampoco. Ya no tiene ficha con el primer equipo. El capitán del Compos, Pinillos, no buscó paños calientes: «Sabía que no podía estar a esas horas tomando copas». Fue más allá: «De ese modo, está jugando con el pan de todos». Quien no descansa no puede rendir. Por cierto, Caneda apuntó que hay tres jugadores bajo sospecha. Las apuestan dicen que mañana ni siquiera habrá escarceos noctívagos blanquiazules. Ahora pintan bastos en San Lázaro.