El Madrid de Figo y Raúl sufre para continuar en la Copa del Rey

ISIDORO SANTOS MADRID

DEPORTES

KOTE

El Real Madrid estrenó con éxito su liderato liguero, pero pasó un mal rato ante un rival muy inferior que, sin embargo, se adelantó dos veces en el marcador y le obligó a sufrir mucho más de lo esperado.

18 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El Real Madrid tiene marcada en su calendario la fecha de la final de la Copa, el 6 de marzo en el Santiago Bernabéu, día en que el club blanco celebrará oficialmente su centenario. Del Bosque, después de la derrota de la ida (1-0) con un equipo plagado de suplentes, puso sobre el terreno de juego a la mayoría de sus estrellas. Pero si el técnico salmantino quería evitar otra sorpresa, no lo consiguió del todo. A los dos minutos de juego, Hierro y Karanka descuidaron el marcaje de Cuéllar y el ex-jugador de Barcelona y Betis, tras controlar el balón con el pecho en la frontal del área, batió a Casillas con un disparo cruzado. El equipo blanco se hizo con el control del juego convencido de que la remontada no iba a tardar en llegar. Estaba equivocado. Mucho más atrevido de lo que cabía esperar, el Gimnastic volvió a tomar la delantera en el minuto 15, por medio de Herrero, que se adelantó con picardía a Hierro y batió a Casillas con un toque de mucha calidad. El mundo estaba al revés en el Bernabéu. Un equipo hundido en el penúltimo puesto de la tabla de Segunda con sólo tres victorias en 19 jornadas, tenía al borde del k.o. al líder de la categoría de oro del fútbol español. El Real Madrid anduvo un buen rato desorientado, hasta que Zidane volvió a dar un gran pase, esta vez a Guti, y el madrileño estableció el empate a dos. Luego vino un acoso intenso del equipo de Del Bosque hasta que la balanza se inclinó del lado blanco, que se adueñó del balón y acorraló a su rival. Dispuso de un buen número de ocasiones para conseguirlo, pero no aprovechó ninguna y vivió la recta final bajo la amenaza de sufrir un nuevo golpe que le hubiera arrojado al abismo. Y estuvo a punto de suceder en el minuto 80, cuando Munitis retrasó un balón a Casillas que interceptó Lara y obligó al cancerbero madrileño a derribar al jugador del Nastic fuera del área para evitar el gol, con lo que fue expulsado con tarjeta roja.