El Celta necesitaba los tres puntos para no verse fuera de lo puestos europeos Si alguien pensaba que el partido de ayer entre el Celta y el Zaragoza servía de venganza para los vigueses por la derrota en la final de Copa, la vendetta está cumplida. No hubo rencor, no hubo una gran exhibición de fútbol.
16 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los célticos necesitaban los tres puntos para no verse fuera de lo puestos europeos, y lo consiguieron con mayor sufrimiento del que aparenta el marcador. Han ascendido un puesto en la clasificación y son ahora quintos recortando distancia con el nuevo líder, el Real Madrid, que queda a tres puntos. El carácter emocional del encuentro de ayer afloró inmediatamente, pues aunque había bastante novedades entre los veintidós que salieron ayer y los de la final de Sevilla, los jugadores parecieron aferrarse en principio al mismo guión. Como entonces, el Celta se adelantó en el marcador a los cinco minutos de juego. Fue Catanha, y no Mostovoi, en esta ocasión el que inauguró el electrónico. Era el octavo gol del hispano brasileño en la Liga. La alegría que ha recuperado el juego celeste quedó patente una vez más. Como siete días atrás en el Camp Nou, el balón bailó entre las botas de los jugadores del Celta, sin que los maños pudiesen casi ni olfatearlo. Como muestra una acción en la que se produjeron más de veinte toques consecutivos de los locales antes de que Juanmi desbaratase una internada de Vagner. Fueron veinte minutos llenos de exquisiteces, pero en los que los célticos adolecieron una vez más de acierto en el remate. A partir de ese momento, el conjunto de Víctor Fernández comenzó a perder gas y el Zaragoza a crecerse. Faltaban únicamente los goles maños para seguir interpretando el guión de la final. Afortunadamente no llegaron, gracias a los errores de Yordi ante un excepcional Pablo Cavallero. Cavallero para un penalti Megía Davila se inventó un penalti por un nada claro agarrón de Cáceres a Yordi. Cavallero demostró una vez más su calidad de parapenaltis al detener el lanzamiento de Aragón, cuyo rechace fue incomprensiblemente rematado por Yordi muy lejos de la portería. El Celta tiró a puerta cuatro veces más que el Zaragoza, pero los minutos transcurrían y no perforaban la meta de Juanmi. Mostovoi está carente de inspiración y a pesar de ello el Celta ofrece un nivel medio-alto. Es una señal positiva. Yordi volvió a perdonar en una acción en que se plantó sólo ante Cavallero. Su remate fue más propio de un colegial que de un profesional. Podía haber supuesto un golpe demasiado duro para el Celta. Gustavo López reapareció después de cuatro jornadas ausente por lesión y el argentino consiguió acabar con el sufrimiento celeste al transformar un golpe franco directo cuando faltaba un cuarto de hora para el final. Gustavo es un nuevo jugador que se une a la alta competencia que se está produciendo en los puestos de ataque. Como decía el autor del segundo gol al final: «Cuanto más difícil se lo pongamos al míster para decidir mejor».