El Bayern de Múnich se proclamó campeón de la Copa Intercontinental por segunda vez en su historia tras derrotar al Boca Juniors por 1-0, gracias a un gol de Samuel Kuffour en la segunda parte de la prórroga.
27 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El Bayern había conquistado su primera Intercontinental en 1976 y Kuffour recuperó, veinticinco años después, el trono mundial para los alemanes frente a un Boca que buscaba su tercer título en la competición, al igual que su entrenador, Carlos Bianchi, quien no continuará en el banquillo del equipo argentino. Los hombres que dirige Ottmar Hitzfield lograron derribar la muralla argentina a falta de seis minutos para que el enfrentamiento llegara a la lotería de los penaltis, una vez que el encuentro se complicó para los sudamericanos después de que al filo del descanso una pillería de Delgado, tirándose en el área de Kahn, le supusiera su expulsión por la segunda cartulina amarilla. La inferioridad numérica del Boca le llevó a refugiarse aún más en su área tras la reanudación del partido, encomendándose a una acción genial de sus dos jugadores más adelantados, Riquelme y Schelotto. Pero el caso es que la apisonadora alemana, más por su solidez que por su juego, empezó a dañar la estructura defensiva del cuadro argentino. Con el 0-0 del tiempo reglamentado, se jugó la prórroga y a falta de seis minutos para su conclusión llegó lo inevitable: el gol de Kuffour, que empujó el balón a las mallas después de un barullo ante la meta argentina. El Bayern supo aguantar después y se proclamó vencedor.