Guerra a los «cañoneros»

JOSE MARIA GUIMARAENS A CORUÑA

DEPORTES

TENIS

01 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Por qué un tenista con saque «cañón» -pongamos el caso del croata Goran Ivanisevic, campeón de Wimbledon 2001- ha de obtener tanto provecho de su fulminante servicio? ¿Qué hacer para restarle efectividad a ese poderío? De muchos años a esta parte nadie ha dicho esta boca es mía a la hora de cambiar las armas de trabajo de los profesionales y los útiles del juego. Ahora, sin embargo, están en marcha nuevas disposiciones encaminadas a debilitar la fuerza de los cañoneros, como Rusedski, Ivanisevic, Phillippousis, Pete Sampras o Andy Roddick. El sistema ideado por la Federación Internacional, aunque todavía no ensayado oficialmente -entrará en vigor la próxima temporada-, afecta a las pelotas. En una reunión celebrada hace un par de semanas en Cancún (México) los sesudos varones federativos han decidido establecer tres clases de bolas, según la superficie en que vayan a ser utilizadas. En cancha de piso duro se jugará con bola de bote normal, aunque su volumen esférico será ligeramente superior al de ahora. Sobre tierra batida habrá que usar una pelota más pequeña, pero al mismo tiempo de bote más rápido. Y en cuanto a las canchas de hierba, la bola será más grande y al mismo tiempo más pesada. Creen los responsables de esta innovación que con las tres clases de pelotas será más fácil conseguir, en cuanto a potencialidad se refiere, una mayor aproximación entre los sacadores-cañoneros y aquellos otros que tienen mayor facilidad para el resto, casos, por ejemplo de Agassi -el mejor restador del circuito- o del español Juan Carlos Ferrero. Si después el desequilibrio que existe actualmente se reduce, o no, ya será otro cantar, porque está claro que los grandes servidores no van a permanecer cruzados de brazos y buscarán la forma de no perder fuerza con el saque.