Duelo en el fondo norte

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA

DEPORTES

Las aficiones del Pontevedra y del Compos rivalizaron en los graderíos de Pasarón

24 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En Pasarón, mientras la tribuna hace comentario de texto, el fondo norte vibra. La grada más bulliciosa del estadio vivió ayer un enfrentamiento paralelo: aficionados del Pontevedra y el Compostela se entremezclaron sobre sus bancadas de hormigón. No pasó nada. O casi. La afición del Compos, que no hace mucho se medía con otras de enormes dimensiones, como la del Atlético de Madrid o la del Barcelona, tiene más repertorio que los Tres Sudamericanos. Un grupo de cuatro mozos, encaramado a la valla modelo obra pública de Pasarón, están más pendientes de dirigir el coro que forman sus compañeros que del juego. «Dálle, dálle, Compos» suena sin parar, como en un disco con el último surco hendido. Una señora camiseta blanquiazul en la que se lee «15, Chema» se pasa las manos por la cara cada vez que el Pontevedra ataca. Los locales intentan ponerse a la altura, y lo consiguen recordando a ex granates inombrables para los santiagueses: «¡Changui, Changui!, ¡alé, Pontevedra, alé, alé!». Mediada la primera parte, el partido se calienta. Los aficionados del Compos lanzan papel higiénico sobre el portero Sierra, que se da la vuelta y se burla. Llueven botellas y vasos de cerveza. Esta última tiene buena culpa de lo que pasa: unos cuantos cuarentones tambaleantes, con algunos chicos por medio, se encaran. Los policías nacionales abandonan su puesto de guardia junto a la barra del bar. El primero se cae por las escaleras. La cosa no pasa de ahí, aunque al final del partido habrá algún roce más. He aquí los argumentos de uno y otro bando: por el Compostela, un presunto cosmopolitismo -«¡como se nota que nunca salistes de aquí!»; por el Pontevedra, localismo montaraz -«este é o noso campo, ¿vasme dicir onde me podo poñer?»-. Y un malévolo deseo en común: «A ver se volvedes a Terceira». Entre tantos palos verbales, no podía faltar una perla pontevedresa para el árbitro: «¡Terrorista, que eres peor que Bin Laden!».