Un gol de O Neno plasmó la superioridad de los coruñeses en Las Palmas
09 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Vio franca la vía de acceso, se metió hasta la cocina por el pasillo canario y se inventó un chupinazo que vistió de fiesta el partido número de mil del Dépor en Primera División. La providencial aparición de O Neno en los últimos minutos del partido trasladó al marcador la superioridad de los visitantes en el Insular. El Deportivo se plantó en el estadio grancanario con una autoridad y una tranquilidad insultantes. Una imagen tan compacta, que resulta difícil intuir cómo se le puede hincar el diente al bloque de Irureta. Los coruñeses cogieron a su rival por el pescuezo desde el primer minuto, y no lo soltaron hasta el final. Cimentaron su dominio en un eje muy sólido, en el que Duscher y Émerson impusieron su ley, con la espalda bien cubierta por Naybet y Donato. Sólo la inconcreción arriba evitó que el equipo se fuese al descanso con ventaja. El Las Palmas, ante la superioridad táctica de su rival, enterró sus tímidas aspiraciones en el centro del campo y se apuntó al contraataque, única opción que le quedaba y que tampoco pudo poner en práctica con la facilidad que suponía. Los coruñeses descolgaban sus oportunidades por las dos bandas, con Amavisca y Manuel Pablo, y ganaban también la batalla de la mediapunta, con Tristán, Émerson e incluso Víctor. El madrileño, tras un gran pase de Tristán; Émerson, desde fuera del área; Amavisca, en dos oportunidades, y Diego, que se atascó ante el portero, firmaron las ocasiones del primer tiempo. La superioridad del Dépor era tan obvia, que Fernando Vázquez, en el minuto 23, robusteció su defensa con un hombre más. Esto no impidió que los ayer rojinegros siguiesen orquestando su dominio con una sinfonía de juego, aunque sin definición. La variante favoreció, eso sí, los esporádicos contraataques amarillos, al amparo de la clase de Jorge y Carmelo. La recuperación de pivotes y centrales dio vida a Valerón cuando se quitó de encima el miedo escénico de un público gritón que no lo trata precisamente con cariño. Pérez Burrul hurtó a Víctor un más que posible penalti por empujón de Ramón, y el portero Nacho González privó del gol a Amavisca y Valerón con dos manos providenciales. Al Dépor le falló la gasolina en el minuto 65. Olías dio consistencia al Las Palmas y las fuerzas se nivelaron. Las ocasiones coruñesas quedaron reducidas a balones colgados al área, mientras que Molina salvaba milagrosamente un gol al salir a los pies de Orlando. Fran puso las cosas en su sitio.