Los bilbaínos llegan a Lugo con la vitola de equipo invicto

R. F. M. LUGO

DEPORTES

FÚTBOL / SEGUNDA B

01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Con cautela, pero con mucha ilusión», así llega el Athletic B a Lugo, según su entrenador, Carlos Terrazas. Y con la seguridad y confianza que da la calidad de invicto durante toda la pretemporada. Para el técnico local esta estadística es «anécdotica». Según Basadre, el hecho de que el rival de hoy no haya perdido ni un solo partido durante su preparación es algo «circunstancial». El conjunto del otrora entrenador del Burgos, equipo con el que consiguió el ascenso a Segunda A, es uno de los más jóvenes, sino el que más, de la categoría; y a Carlos Terrazas le sobra tiempo para resalzar esa virtud. «Me siento orgulloso de entrenar al que, probablemente, sea la plantilla más joven de Segunda División B», dice el técnico. Un arma de doble filo La juventud siempre va acompañada de ilusión y ganas de agradar cuando se habla de fútbol. Pero ésta también tiene un inconveniente: la inexperiencia de estos jugadores para una categoría ruda y veterana en la que las frivolidades se cortan a machete. «Es un arma de doble filo, aunque tiene más ventajas que inconvenientes», define Terrazas, para el que la excesiva juventud de su plantel no representa problema alguno. El entrenador vasco es consciente del papel que desempeña un filial de un Primera División como el que dirige. «Uno de nuestros objetivos prioritarios es la formación de jugadores y como tal afrontamos la temporada», admite sin remisión. Los bilbaínos tienen fama de practicar un fútbol vistoso y ofensivo, como corresponde a la mayoría de los equipos filiales. «Saldremos a por todas, como en cada partido; nuestro propósito siempre es conseguir los tres puntos», apunta con valentía Terrazas, que rechazó el reto de entrenar al Burgos en la División de Plata, para hacerse cargo de una de las canteras más prolíficas de todo el territorio nacional.