El croata Boban salió en el segundo tiempo y deleitó en su debut El Celta no acusó ayer las ausencias en Pamplona y goleó al Osasuna por tres goles a cero. De esta forma, los celestes debutan con victoria, como el año pasado y en el mismo escenario. No fue un encuentro vistoso ni el equipo vigués tan superior como muestra el resultado, pero un planteamiento serio, la calidad individual de una plantilla completa y la debilidad de la defensa del Osasuna propició que el Celta se embolsase los tres primeros puntos de la Liga.
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Víctor Fernández optó por no mostrar todas sus cartas desde el inicio de la Liga, y a la ausencia de los dos rusos y de Maurice, hubo que añadir a Boban que se quedó inicialmente en el banquillo. Los acontecimientos le dieron la razón. En años anteriores, el Celta quedaría herido de muerte con estas bajas tan importantes, pero los once que ayer saltaron de cara en El Sadar ya los quisieran para sí muchos equipos de primera fila. Sin embargo, el arranque del partido estuvo marcado por el desconcierto generalizado en la escuadra celeste. Minutos de desconcierto El Osasuna se hizo dueño del centro del campo, donde Luccin tardó bastantes minutos en asentarse sobre el terreno de juego. Precisamente el francés perdió un balón ante Gancedo, que pudo haber desencadenado mucho peligro. Con el balón en los pies, a los celestes les faltaba también ideas, pues arriba Edú y Catannha estaban bastante estáticos y nadie entraba por la bandas. Gustavo López se lesionó al cuarto de hora de partido cuando todavía no había conseguido aportar nada positivo, y fue sustituido por Jesuli. Casualidad o no, la entrada del andaluz ofreció un mayor ritmo a la circulacion del cuero en las botas de los célticos. Había sido una primera media hora anodina en la que el Celta no se había prodigado en ningún lanzamiento a portería. Por eso nadie esperaba que en un centro desde la banda izquierda de Jesuli, Catanha cabecease sin oposición al fondo de la red. Ni el propio delantero celeste se lo creía y se dejó caer hacia atrás antes de hacer la gaviota. Como el año pasado, Catanha volvió a marcar en El Sadar. Fue un duro golpe para los pamplonicas, que perdieron parte del ímpetu que habían mostrado. Sin brillantez, pero con un planteamiento serio, el Celta se había hecho dueño del encuentro en el marcador y en el campo. Un premio quizá excesivo, reservado a los grandes y el Celta ya lo es. Por parte celeste, Boban debutó en la Liga española con veinticinco minutos por delante. ¡Y qué manera de mostrar sus credenciales al fútbol español! En el primer balón que controló, se acercó al área, levantó la cabeza, vio a tres defensas delante, observó el movimiento de Jesuli por la derecha, y le entregó la pelota entre dos defensas para que el andaluz completase una faena excepcional. El Osasuna bajó completamente los brazos y el Celta no se cebó con ellos, sino la goleada podía haber sido de escándalo, aunque el Osasuna desperdició su mejor oportunidad y se quedó sin el gol del honor, al estrellar Gancedo un remate en el travesaño.