CICLISMO / TOUR DE FRANCIA
08 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«He pasado el día bien, que era lo más importante. Si voy superando estas etapas, a la montaña llegaré a punto». Roberto Heras resumió el sentir de buena parte de los corredores tras la primera etapa en línea, que terminó junto al Mar del Norte. En la meta de Boulogne-sur-Mer, con la marea baja, Erik Zabel logró su decimosexta victoria de la temporada y la novena en todas sus participaciones en el Tour. Zabel se imponía al campeón del mundo, el letón Romans Vainsteins, y al francés Jimmy Casper. Kirsipuu fue quinto y Tom Steels se descolgó en un puerto de cuarta categoría a 23 kilómetros de la meta. En un territorio duro, con lluvia y frío, bajo la niebla, el pelotón cumplió con el primer trámite para los aspirantes a la general final. Es en estas etapas crudas, desagradables, el Tour sitúa sus primeras trampas. Que se lo pregunten al campeón italiano, Danielle Nardello, que tuvo que abandonar tras una caída en la que también estuvo implicado Carlos Sastre (Once-Eroski). Kirsipuu, al acecho Jan Kirsipuu buscó segundos en los esprints intermedios. Sumó seis en el primero y dos en el segundo. Se quedó a sólo siete del amarillo. Le hubiera bastado el tercer puesto en la meta para superar a Moreau. Tanto el estonio como O''Grady pueden aspirar al liderato en Amberes, con permiso de Zabel y de Steels, quien llega a su país. La escapada del incombustible Jacky Durand y de Christophe Oriol mantuvo la tensión. Quienes lo pasaron mal fueron Chechu Rubiera (Postal) e Iker Flores (Euskaltel), que llegaron descolgados. Lo peor es que el tiempo no parece que vaya a cambiar en los próximos días.