FINAL DE LA COPA DEL REY El Celta acaricia su primer título

AGENCIAS BARCELONA

DEPORTES

El Celta se enfrentará al Zaragoza en la final de la Copa del Rey del próximo sábado en Sevilla. El equipo de Víctor Fernández es un justo finalista. En Balaídos ganó por 3-1 y hoy empató a un tanto en el Nou Camp. En los dos partidos de semifinales fue superior al Barcelona, que hoy demostró todos los males que le han aquejado durante toda la temporada. Para el Celta es una oportunidad más de ganar por primera vez la Copa del Rey.

24 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La revancha contra el Zaragoza es posible. El azar ha hecho que en Sevilla se repita la final del 94 en el Vicente Calderón. Entonces, el Celta perdió en la tanda de penaltis frente al conjunto maño. Para el conjunto celeste será su tercera final aunque nunca ha ganado ninguna. Goles tempraneros El partido comenzó tremendamente loco. Baste señalar que a los cuatro minutos ya se habían marcado dos goles, uno por cada equipo. No se había asentado aún en el campo el Barcelona, ni siquiera había tocado el balón, cuando el central Berizzo se fue a rematar una falta y llevó el balón de cabeza al fondo de la red de Dutruel. En el Camp Nou se hizo el silencio. Pero sólo dos minutos después marcó Kluivert al aprovecharse de un mal entendimiento entre Cavallero y Yago. El partido se hizo muy intenso y abierto, a veces con acciones trepidantes pero sin control. Con igualdad en el marcador, la tónica era la esperada: dominio azulgrana con mucha presión sobre el campo pero escaso remate y contragolpes célticos con bastante peligro, sobre todo por la banda izquierda con Jesuli. Aún así Kluivert gozó de dos buenas ocasiones para marcar, antes del cuarto de hora, a centros de Simao, mucho más activo y eficaz por la derecha que Overmans por la izquierda. Poco a poco el encuentro volvió a los cauces de normalidad, el juego se desarrollaba cada vez más lejos de las áreas y ninguno de los dos equipos tuvo oportunidades claras, salvo un disparo de Mostovoi al larguero al saque de una falta. La inédita defensa del Celta, segura en todo momento por el centro, acabó también cerrando bien las bandas con la ayuda inestimable de Jayo y Giovanella. El Barça encontró muy pocos huecos por donde penetrar. Impotencia azulgrana El segundo tiempo comenzó con un error del colegiado al no expulsar a Juanfran por una entrada alevosa con patada incluida a Simao. El defensa gallego jugó este partido de milagro, porque quiso el Comité de Competición, y se volvió a emplear con dureza. Mientras tanto se acentuaba el dominio del Barcelona, que no podía ante la defensa celtiña, a pesar de que salieron Cocu y De la Peña por Zenden y Xavi, y después Alfonso por Simao. Los cambios no surtieron efecto positivo. Para reforzar su retaguardia Víctor Fernández quitó a Catanha para dar entrada a Edu. El Celta, muy bien físicamente, cada vez se vio más cómodo sobre el campo mientras el Barcelona se iba apagando con un juego lento, reiterativo, sin ideas. No se veía por ningún lado la posibilidad de que el equipo azulgrana lograra marcar. Su dominio era por ello estéril. La ocasión tenía que venir a balón parado. Y esto es lo que ocurrió cuando Guardiola sacó una falta a la cruceta. Pero los contraataques del Celta llevaban siempre peligro. En uno de ellos Mostovoi pudo adelantar al equipo gallego en un remate de cabeza. Y ya en la prolongación McCarthy envió el balón a la cepa del poste.