El Concello pone condiciones para ayudar al Compostela

M. G. R. SANTIAGO

DEPORTES

Caneda acepta cambiar de talante y que la colaboración futura se supedite a una auditoría y un plan de viabilidad Como estaba previsto, Xosé Bugallo y José María Caneda se reunieron ayer en el pazo de Raxoi. El encuentro fue largo, ya que se prolongó durante más de dos horas. Y sirvió para limar aristas, recuperar el diálogo y abrir vías a fin de instaurar de nuevo la colaboración entre ambas entidades.

21 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pero queda una incógnita en el aire: ¿Cómo va a pagar el club a los jugadores los emolumentos pendientes y correspondientes a esta temporada? Es condición sine qua nom para poder competir la venidera campaña en Segunda B. Las palabras del portavoz del grupo de gobierno, Luis Toxo, veinticuatro horas de la reunión antes fueron suficientemente concluyentes como para que ambas partes partes centrasen el intercambio de impresiones. Caneda fue claro al manifestar que no está dispuesto a irse incondicionalmente. Bugallo le ofreció dos alternativas. La primera pasaba por la desvinculación absoluta del Concello con todo lo relacionado con el Compostela. Ello llevaría consigo la venta de las acciones de titularidad municipal. El presidente se mostró partidario de «caminar juntos, porque es lo mejor para la ciudad y para el club». Bugallo puso dos condiciones y su interlocutor las aceptó. Con caráceter inmediato, encargarán una auditoría externa para conocer al detalle la situación económica del Compostela y, a partir de ahí, elaborar un plan de viabilidad a cuatro o cinco años. Y, de ahora en adelante, Caneda ofrecerá una nueva imagen. Evitará las confrontaciones dialécticas virulentas y será más comedido en sus intervenciones públicas. Al menos se ha comprometido a ello. Bugallo reconoció que si el equipo hubiese logrado la permanencia, el Concello garantizaba su implicación para asegurar la continuidad en Segunda División. En Segunda B la capacidad para generar recursos se reduce en progresión geométrica y, antes de buscar fórmulas de colaboración quiere tener garantías de viabilidad. Dicho de otro modo. Una deuda de unos quinientos millones de pesetas puede ser asumible en Segunda División pero, en Segunda B, ofrece más dudas. Afición Otro de los objetivos en el que coinciden ambas partes hace referencia a la necesidad de aumentar la masa social de la entidad y recuperar la ilusión y la identificación de tiempos no demasiado lejanos. El futuro pasa también por llevar más hinchas a las gradas de San Lázaro. Tanto Caneda como Bugallo aplicaron a la reunión el calificativo de «franca». Esperan que sirva para reconducir unas relaciones que estaban bastante lastimadas.