El Compos valora la renta de puntos pero no se confía

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO

DEPORTES

ÁLVARO BALLESTEROS

El objetivo es atar la categoría antes de la última jornada Quedan siete jornadas para que concluya el campeonato de Liga en Segunda División y el Compostela disfruta de un pequeño colchón de cinco puntos con relación al Getafe y el Elche. Son, precisamente, dos de los rivales a los que todavía deberá enfrentarse. En el caso de los ilicitanos, en el último partido de Liga. De ahí que la prudencia y la cautela aniden con presencia propia en el vestuario blanquiazul.

02 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie quiere hacer cuentas ni cábalas. Pero quien más quien menos piensa en añadir cuanto antes siete puntos a los 39 que actualmente tiene el equipo. Esos son los números que baraja Rubén, quien ultima la recuperación de la rotura fibrilar que sufriese en el partido ante el Sevilla. Ayer empezó a trabajar con el grupo, sin forzar en exceso, y notó sensaciones positivas. Hoy abocará un test más exigente para determinar si su estado físico le permite estar a disposición del técnico, si éste así lo requiere, para el encuentro del domingo en Albacete. En su opinión, los «tres ou catro próximos partidos» pueden marcar el devenir de la competición porque «fan falla sete ou oito puntiños máis para estar tranquilos». Los cinco puntos de renta son «importantes» pero no definitivos. Y lo que desea es un final feliz anticipado, antes del partido que cerrará la Liga en el Martínez Valero. El jugador de Caselas considera que el Albacete agotará las escasas opciones que le quedan para seguir optando a los puestos de ascenso, pero preferiría que los manchegos se desanimasen después de la derrota sufrida el domingo en Jaén. No obstante, confía en la línea que está exhibiendo el Compostela en los últimos desplazamientos: «Era unha asignatura pendente. O equipo, fóra, está resolvendo bastante ben». Observa que el ambiente en el vestuario es más optimista tras los últimos resultados, si bien siempre ha visto al equipo «centrado» para llevar la nave a buen puerto. En su opinión, uno de los cambios que se ha operado desde la llegada de Maric al banquillo está directamente vinculado a la suerte, a esa pizca de fortuna que «antes non tiñamos». Sin embargo, también percibe que «agora hai un pouquiño máis de garra e o Compos parece máis metido nos partidos. Antes costábamos entrar e éramos un rival fácil de batir. Agora encaixamos menos goles».