BALONCESTO
18 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.No hay héroes en baloncesto. La trituradora de la ACB no respeta banderas sobre el parquet. En el último lustro tan sólo cuatro entrenadores ha sido capaces de llevar a sus respectivos equipos a la cúspide y sobrevivir el año posterior. Y de ellos sólo tres perviven en los clubes que catapultaron desde la LEB. Paco García (Breogán), Óscar Quintana (Jabones Pardo) y Moncho López (Gijón) lo pueden contar, aunque los tres también vivieron momentos de zozobra que estuvieron a punto de costarles el cargo. El cese de Casadevall en Alicante, producido esta semana, sigue una tónica que nadie parece en condiciones de cambiar. «El nerviosismo cuando te ves en la parte baja es grande y la cuerda se rompe por el sitio más débil», indica García, quien considera «injustos» los últimos ceses. «No creo que mi marcha solucione nada», subrayó Casadevall. Las cabezas de los héroes del ascenso han rodado en el último lustro: Valdeolmillos (Huelva y COB), Coello (Murcia) y Casadevall (Proaguas) se fueron el año posterior al ascenso. Salvo duró algo más en Torrelavega, pero también cesó en el Caja Cantabria. Para más desgracia, Casadevall se quedó a las puertas de cumplir cien partidos al frente del equipo alicantino, al que llegó a mediados de la temporada 98-99 cuando militaba en la LEB. El entrenador catalán accedió al Lucentum para sustituir en el cargo a Jesús Gómez Cuqui, y hasta el encuentro del pasado fin de semana ante el Canarias Telecom, había dirigido al equipo en 99 ocasiones, con un bagaje de 49 victorias y 50 derrotas. El director general del club, Miguel Cano, argumentó ayer que existía «un claro divorcio» entre el experimentado entrenador y la plantilla. Una muestra más de su falta de confianza en un preparador que se ha ganado un puesto entre los grandes tras pasar por clubes humildes como Ferrys Lliria, DYC Breogán, Peñas Huesca y Fuenlabrada. José Luis Oliete fue presentado ayer a la plantilla alicantina como su sustituto. Cano señaló que Oliete es «un entrenador de la misma escuela que Casadevall, y a pesar de la polémica que tuvo en el vestuario del León, fue capaz de unirlo y hacer un magnífico final de campaña, aunque no pudo evitar el descenso». «No vengo a cambiar nada, sólo a adaptarme», puntualizó ayer Oliete. Muy cerca de Alicante, Luis Casimiro cerró ayer su renovación por el Pamesa para las dos próximas temporadas, en un contrato que además da opción a que el manchego pueda continuar una campaña más al frente del conjunto valenciano. El preparador ha mostrado su satisfacción «por continuar en un proyecto ambicioso e ilusionante».