Jonathan y Luis Ballesteros regresaron con buena nota

M. S. F. PONTEVEDRA

DEPORTES

XOÁN CARLOS GIL

FÚTBOL / PONTEVEDRA

07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Jonathan Aspas y Luis Ballesteros reaparecieron el viernes sobre un campo de fútbol tras varios meses de inactividad. El primero no había jugado prácticamente desde la primera vuelta, y fue intevenido por una pubalgia hace dos meses. El leonés, por su parte, se pasó las últimas cuatro semanas solucionando sus problemas musculares. Uno y otro sacaron una buena nota en su regreso a Pasarón, que los recibió con un aplauso. «De la afición de Pontevedra ya me creo todo», dice contento Ballesteros. «Sé que se me fichó para marcar la diferencia, y llevo dos meses sin jugar, y, además, el equipo está en malas posiciones», enumera, «pero cuando salgo al campo me aplauden. No sé cómo agradecerlo». El medio leonés entró en liza a veinte minutos del final, tiempo suficiente para sentir el efecto en su organismo de varias semanas de parada forzosa: «Me sentí asfixiadete», reconoce. Sin embargo, tras el gol de Santi Domínguez, su salida fue fundamental: Ballesteros protagonizó el tramo final del encuentro reteniendo muy bien el balón, y rompiendo el ritmo del contrario después de cada entrada que le hacían, tirado por el suelo entre lamentos: «Así también se descansa», bromea, «la veteranía es la forma que tienen los equipos como el Pontevedra de ganar a otros que, como el Real Madrid B, cuentan con mucha calidad individual. Tanto Meca como el rapado [Aranda] son muy buenos jugadores». En su ánimo está entrar en el partido de vuelta de la de Copa Federación del jueves, que se jugará en Villaviciosa ante el Lealtad: «Necesito minutos para recuperar el ritmo; quiero hacerlo bien en los pocos partidos que quedan de liga». Por su parte, el interior vigués Jonathan Aspas, cedido al Pontevedra por el Celta, aprovechó su media hora de juego para dar, con una tranquilidad pasmosa, el pase que supuso el gol de la victoria. Tras unos minutos de dudas -«no sé por qué, pero salí nervioso»- Jonathan se acopló bien a su banda izquierda, aunque también notó muy pronto el cansancio. «Además, los del Real Madrid B corrían como locos», cuenta, y añade con ironía que «en el banquillo comentábamos que uno se cansaba sólo con mirarlos». Aspas agradece también las palmas que sonaron en su reentrada al campo: «Después de tanto tiempo y tal y como vamos, sienta muy bien. Me decía Ballesteros que pasa esto en León y no sería así. Es bueno que se acuerden de tí». Jonathan aún arrastra molestias leves en la zona púbica, aunque, dice, «es algo normal después de esta operación».