El Eibar dispuso de las oportunidades más claras para llevarse el partido Viajar a Eibar para ver un gol en partido oficial es algo así como esperar el premio gordo de la lotería. En Ipurúa ya no recuerdan cuando su equipo ganó con solvencia y autoridad un partido. Ni siquiera recibir a la defensa más goleada de la categoría, la del Compostela, provocó mucho entusiasmo en el vestuario del club guipuzcoano.
25 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Al Eibar le cuesta más marcar que al Compostela salir del pozo. Con estas perspectivas, el choque incialmente se presentaba igualado, aburrido y sin muchas ocasiones. De entrada, todo esto favorecía los intereses del Compostela, muy necesitado de una victoria pero, sobre todo, de algún punto. Zoran Maric presentó para la ocasión un sistema con tres defensas centrales, con David Cabarcos como único punta. El bilbaíno Bellido fue el sustituto de Biscay, que no pudo viajar el sábado al sufrir su esposa un accidente de tráfico. En la primera parte, el Compostela defendió con mucho orden y acierto, con disciplina y agresividad, sin fisuras, sin errores y con la concentración exigida por su técnico. El Eibar se desquició ante el planteamiento de Maric y nunca llegó con claridad. Los santiagueses, por su parte, buscaron la sorpresa en la contra, aunque sus opciones se limitaron a disparos desde lejos (José Carlos, Cabarcos y Juanito) y con escasa precisión. El inicio de la segunda mitad fue vibrante, con el Eibar volcado sobre el área de Rafa y con un Compostela sensiblemente nervioso y fallón. Fueron los mejores momentos del conjunto local y los peores del cuadro visitante. Eléder y Aitor Aguirre pudieron desnivelar la balanza, pero su punto de mira les impidió acertar. Maric intentó romper el ritmo con la entrada de Rubén por Cabarcos, buscando más chispa en el ataque con el pontevedrés y Juanito. Pero Maric no tiene delanteros. Y así no es fácil ganar. Por eso, debe inventar cada jornada algo para salir del apuro. En el arranque del segundo acto, el Eibar insistió en su acoso y el Compostela sufrió todavía más. Irazoki y Olano buscaron fortuna y casi la encuentran. Pero el Eibar se mostró muy patoso en la definición y eso evitó el descalabro en las filas del Compostela. La primera vez que salió el equipo de Maric en el segundo tiempo, Jacobo erró un tanto cantado, con Jauregui batido y a un metro de la línea de gol. Sólo tenía que empujar el balón que Rubén sirvió de centro-chut. El reloj empezó a jugar en favor del Compostela. El Eibar, sin apenas recursos ofensivos, lanzó sus últimos zarpazos, aunque ya sin fuerza, sin mucha precisión y buscando siempre la falta al borde del área. Los guipuzcoanos ejecutaron varias acciones de estrategia sin demasiado criterio. A diez minutos del final, Arteche envió el balón al travesaño. En la recta final, el Compos se limitó a defender el empate, intentando contrarrestar el fútbol aéreo de un Eibar que poco a poco perdió gas. El partido se jugó ya en campo del conjunto santiagués. El Eibar achuchó sin desmayo, pero en ataque mostró tantas carencias como el Compos, que sumó un nuevo empate. El tercero de la era Maric, que desde su llegada (con la única excepción del viaje a Tenerife) le ha dado un mayor carácter defensivo al equipo. El Compos parece haber encontrado el buen camino.