España golea y aburre

GASPAR ROSETY Enviado especial ALICANTE.

DEPORTES

PAUL HANNA / REUTERS

FÚTBOL El estadio del Hércules se llenó hasta la bandera para ver a España. La afición se lo tomó en serio mientras Camacho volvía la vista atrás para reunir de nuevo a los centrales de Clemente, Hierro y Nadal, junto a los deportivistas Manuel Pablo y Romero. La batuta del equipo estaba en poder de Guardiola, con Helguera por delante, cansado y saturado de partidos. Fue como si no hubiera pasado el tiempo.

24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Mendieta intentaba darle alegría a la banda derecha y Munitis salió dispuesto a empacharse de balón, cosa lógica en quien apenas juega en su propio equipo. Arriba, Raúl y un trotón Moreno se partían el pecho al estilo camachista de toda la vida. El técnico, como en las épocas más remotas, se propuso ganar por bemoles y españolía. De entrada, el fútbol era el gran ausente ante un equipo de barrio, modoso y educado, que ni siquiera protestaba las desmedidas entradas de Hierro. En este estado de cosas, el aburrimiento empezaba a adueñarse de la bella noche mediterránea. Sólo un par de tímidos intentos del madridista Raúl rompieron el sopor en los minutos iniciales mas una falta desde el pico del área que Guardiola estrelló en el palo. Justo a los veinte minutos, Mendieta sirvió un centro a la cabeza de las hormigas y Helguera apareció para cabecear a ras de suelo el primer gol de la noche. La afición agradeció el regaló. En tierras de Azorín, resulta difícil describir las cosas bien a su pesar. Sin ideas La selección no aportaba ni ideas ni desarrollo ni definición. No era fútbol, era un trámite de obligado cumplimiento. Moreno no parecía una figura para la selección, sino un futbolista sobrevalorado. Entre bostezo y bostezo, el personal se solazaba silbando Paquito, el chocolatero y echaba de menos a esos jugadores de calidad. Lo imprescindible era ganar, pero todo el mundo quería pedirle a España algo más. Si lo visto hubiera llevado la firma de Clemente, a estas horas ya habría sido linchado en la plaza pública. Hay que agradecer que haya sido Camacho. Se evitó una probable tragedia pero casi nos dormimos en las gradas.