FÚTBOL / PONTEVEDRA
12 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Iniciada con brío la operación nueve puntos, como llama el entrenador del Pontevedra, Milucho, a su proyecto de ganar consecutivamente a Sanse, Lugo y Deportivo de A Coruña B, el equipo granate echa cuentas. Con quince puntos más estaría salvado. Quedan diez partidos y el conjunto no había conseguido ajustar sus mecanismos tan bien desde la pretemporada. Como muestra de la progresión que ha experimentado el Pontevedra desde que Milucho tomó posesión del látigo valga un dato: en las diez primeras jornadas de liga sumó seis puntos; en estas otras diez que van de segunda vuelta acumula ya trece, con lo que su efectividad dobla la que mostró en los compases inaugurales de la liga. Con Milucho, el cuadro granate ha sumado nueve puntos y, lo que aún es más interesante, ha transmitido, por primera vez en la temporada, una imagen positiva y de seguridad en sí mismo. De todos modos, el Pontevedra debe conseguir en los diez partidos que le quedan la mitad de puntos que ha arrancado en toda la liga. Para Milucho, el triunfo sobre el Sanse debería verse acompañado de resultados igualmente positivos en Lugo, el próximo domingo, y en Pasarón ante el Deportivo B. Las buenas actuaciones que firmaron estos dos últimos conjuntos en sus visitas a la Ponferradina -los lucenses ganaron por 1 a 2- y al Club Deportivo Ourense -el filial deportivista logró un empate a un gol- añaden aún más trascendencia a la semana de los derbis gallegos. En caso de ganar los dos encuentros, el Pontevedra se pondría con 36 puntos, y estaría en disposición de salir de la plaza de promoción. De fallar en alguno de estos encuentros, los granates aún tienen otra oleada de partidos que podrían aprovechar si, contraviniendo los deseos de la plantilla, las últimas jornadas deben ser las que decidan. El final del campeonato es bastante propicio para las aspiraciones pontevedresas: el 29 de abril visitarán al Siero, que en este momento ocupa el puesto de promoción de descenso, y el 6 de mayo acogerán en Pasarón a un Ávila tendría que ganar poco menos que todos sus partidos para salvarse. Este enfrentamiento supondrá el regreso del portero moañés Lino al estadio en el que jugó durante diez temporadas. El último cartucho se quemará el O Couto, el 13 de mayo, ante un Ourense que podría estar pensando, más que en el partido, en la liguilla de ascenso a Segunda A, para la que está prácticamente clasificado. Los rojillos reservarán a sus mejores bazas para el paso final hacia una categoría que consideran la suya. Quien más y quien menos, en el entorno del club granate se multiplican los cálculos, las predicciones, los rezos y los cantazos en los dientes. Sólo el entrenador parece permanecer ajeno al imparable trajín matemático que lo rodea: Milucho Alonso es alérgico a los futurólogos.