DEPORTIVO
21 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Tras un año de obligado armisticio, la Liga vuelve por sus fueros. El entorno blanco recuperó, con más fuerza que nunca, el derecho de pernada del madridismo sobre una competición a la que sólo le falta llevar el nombre del actual campeón de Europa. La blancura mediática empuja al todavía líder de la Liga y le allana un camino que para otros está salpicado de chinitas. El mejor Real Madrid (según algunos, superior incluso al que se coronó como rey del viejo continente) visita Riazor. «Antaño», se recordaba en el Municipal de A Coruña, «venía el Madrid y dábamos los puntos por perdidos. Ahora, somos iguales a ellos. Es más, aquí últimamente sólo reciben goleadas». Pocas verdades hay tan sólidas como esta. Sin embargo, desde la capital de España no siempre se impregnan del espíritu del octavo mandamiento y sí lo hacen del décimo. Hace tan sólo un par de jornadas que el entorno merengue rendía pleitesía al Real Madrid como virtual campeón de la Liga 2000-2001. Sin embargo, el Deportivo surgió como un imprevisto e hizo pleno en su semana fantástica, Nou Camp inlcuido. El decreto de la Liga se fue al traste. A Coruña presentó su candidatura. Los medios de comunicación madrileños se vieron obligados a claudicar y aceptar al Deportivo como firme candidato al título (...y acordarse de que es el campeón hasta el 17 de junio). Una vez más, no parece que una victoria blanquiazul haga mucha gracia al orden establecido. Es más, se podría asegurar sin temor al error que lo quebrantaría profundamente. El un equipo con los recursos del Deportivo debe realizar un notable sobreesfuerzo para alcanzar las metas de entidades como el Real Madrid o el Barcelona, sin necesidad de piedras añadidas en el camino. Cada uno, las pone a su manera. Los culés se quejaron de que los árbitros (y los comités) no les respetasen lo que merecían. Para los madridistas la Liga era suya. El Dépor calla, asiente... y gana.