Ante el Barcelona los celestes recuperan a cuatro jugadores La Liga aún no ha entrado en su fase determinante y por este motivo los resultados aún no han tomado la transcendencia debida. Que el Celta venza en esta jornada al Barcelona no es una cuestión de importancia clasificatoria sino de credibilidad. El equipo vigués fue hecho este año para luchar por lo más alto y en estos días es en los que se gana el respeto propio y el del resto.
01 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Una visita del Barcelona a Vigo es siempre sinónimo de peligro porque a los blaugrana parece que se les da bien la zona sur gallega. Ni el estado de «crisis» sirve como defensa del conjunto catalán ya que ambos equipos no pasan por su mejor momento. Los blaugrana están obligados a ganar siempre, y los celestes no pueden pasarse más partidos sin sumar una de tres. Con cinco bajas en el bando vigués el panorama al menos ha mejorado con respecto a los que estuvieron en Riazor. A la milagrosa recuperación de Juanfran hay que unir la vuelta de McCarthy, Edú y Giovanella. El único que sigue sin estar bien es Goran Djorovic al que los célticos pueden echar de menos ante tanta estrella rival y con la importancia de un central experimentado. Víctor Fernández va a recomponer con naturalidad su equipo y esto le puede permitir volver a su esquema clásico que apuesta por el 4-2-3-1. Jugando como local el Celta prefiere retomar lo que tantas veces le ha dado éxito. Una prueba es que en Balaídos la racha viguesa de estar invictos viene desde el mes de enero de este año. Para concluir el 2000 sin ninguna derrota en Liga deben salvar los escollos de hoy y el del Mallorca en quince días. El vendaval que azota estos días Galicia es el que ha retraído al público de sumarse esta noche al espectáculo. La nulidad de un empate para ambos conjuntos invita a pensar en que ninguno de los dos se va a conformar en esta ocasión, y por tanto al menos los jugadores van pasar de inclemencias metereológicas y apostarán por brindarse al fútbol.