FÚTBOL / PRIMERA DIVISIÓN El Villarreal volvió a dar un zarpazo en el Camp Nou, donde cuenta por triunfos sus visitas al llevarse de nuevo la victoria, al derrotar al Barcelona por 2-1, ambos tantos obra de Víctor. El noviembre negro del Barcelona empieza a ser un hecho. Como si se tratase de una cita anual, el fatídico mes vuelve a presentarse como un fantasma que lastra el proyecto barcelonista en todas sus dimensiones.
12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.No es el primer noviembre de los últimos años que se escribe en negro fúnebre, y por el fútbol que proyecta el conjunto catalán, la caída aún puede ser mayor. Inicio inesperado Eliminado de la Liga de Campeones, reubicado en la Uefa y sin un claro patrón de juego definido, el Barcelona encaraba su compromiso en la Liga, con el propósito de cerrar fisuras y dar una alegría a su afición, tras el miércoles negro ante el Besiktas y el empate cosechado contra el Numancia hace doce días. El partido tuvo un inicio inesperado cuando el defensa catalán Carles Puyol resbaló en el intento de controlar el balón, hecho que habilitó a Víctor, quien en la salida de Arnau, le batió en un disparo cruzado. Habían pasado sólo treinta segundos y los peores temores regresaron al Camp Nou, donde dos años atrás el Villarreal provocó, con su histórica victoria por 3-1, una soberana crisis en Can Barça. La historia se repitió, porque, aunque Cocu consiguió empatar, Víctor dio la puntilla definitiva.