Riazor, inexpugnable desde hace tres años para el Barça

M. F. A COURUÑA

DEPORTES

XURXO LOBATO

Los «culés» no han logrado puntuar en A Coruña desde el 97 El último regalo del Deportivo al Barcelona en Riazor data de la noche víspera de la de Reyes. ¿El año? 1997 (0-1). Hace casi tres años y medio que los culés repiten en A Coruña el mismo ritual. Se van con los mismos puntos con los que llegan. Como una ola frustrada. Un año después, en enero del 98, los deportivistas comenzaban a cobrarse venganza muy pronto. Concretamente en el segundo minuto gracias a un disparo de Fran.

29 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Van Gaal enviaba a casi todos sus navíos a primera línea. Pero Corral logró el jaque mate sobre el rey de negras: Rivaldo. Ese día sí que marcó Abreu. Y sin suspense. Djalma consiguió el tercero para el Dépor. A pesar del derroche ofensivo del técnico holandés, el único gol visitante tuvo que anotarlo... ¡Donato! Saldo final: 3-1 y Game Over. En el enfrentamiento correspondiente a la Liga 98/99, los barcelonistas se dejaron dos puntos en el minuto 92. Turu toreó y Fran dio la puntilla cuando el partido agonizaba con un empate a un tanto. En la última temporada Makaay desenfundó rápido, fiel a su fama de pistolero madrugador en los duelos del saloon de la Liga. El delantero pilló al respetable con las bolsas de pipas todavía cerradas. Abrió el marcador en el minuto uno y logró el segundo tanto en el 15. Rivaldo acortaba distancias a falta de un cuarto de hora para el final. Brillaron el holandés, Djalminha y Turu. Precisamente los dos primeros, protagonistas en el choque de la pasada temporada no podrán disputar el encuentro ante el Barça por lesión. La última derrota blanquiazul en propio feudo ante la escuadra blaugrana se produjo en la campaña 96/97. Los blanquiazules perdieron su condición de invictos en la Liga. Eran otros tiempos. Con Rivaldo y sus destellos en las filas del Deportivo y el hispano-argentino Pizzi de goleador in extremis. Ronaldo exasperaba a la defensa local y Renaldo desviaba un tiro de Rivaldo a la madera visitante. Y Figo intentaba colonizar uno de los flancos de Riazor con una bandera ligeramente más colorida que la camiseta que viste actualmente. Ya llovió.