El Compostela tuteó al Betis en un partido de mucha brega

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO

DEPORTES

ÁLVARO BALLESTEROS

FÚTBOL / COMPOSTELA El Compos parece haberle tomado bien las medidas al traje de la Segunda División, con menos seda pero con más loneta. A la hora de presionar, atornilla mejor al rival, concede menos espacios, incomoda y enseña los dientes.

03 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los primeros 45 minutos del estreno liguero en San Lázaro resultaron más interesantes que vistosos, entre dos equipos con diferentes concepciones del juego y similar actitud en el capítulo de la entrega. Ballesta no varió su dibujo, si bien como suele ser habitual cuando el Compos juega en su cancha, los laterales estuvieron un poco por delante de la tripleta de centrales. Pignol fue finalmente el elegido para acompañar a Chema y Biscay, y el francés confirmó las buenas sensaciones que había apuntado durante la pretemporada. Antonio Díaz, Jubera, Aguado y Fabiano, este un poquito más adelantado, trabajaron a destajo. Y Gudelj fue la referencia ofensiva, siempre muy vigilado por los centrales verdiblancos. Fernando Vázquez desplegó el clásico 4-4-2, aunque Joaquín casi se convirtió en un tercer punta. Oli centró su posición en el entorno de la semiluna y el habilidoso Cuéllar disfrutó de mucha movilidad. Como quiera que los dos equipos defendieron entre diez y quince metros por delante de sus respectivas áreas, el juego se concentró en el círculo central y sus alrededores. El Compos buscó salidas más explosivas, con balones largos y abiertos hacia las bandas. Especialmente en un par de telegramas enviados por Antonio Díaz, una a la derecha y otro a la izquierda. El Betis tocó más, combinó más para llegar, esperó para buscar huecos a la espalda de la retaguardia y tuvo más problemas para profundizar por las bandas. Aún así, creó más peligro. Biscay tuvo que cruzarse ante Benjamín, Oli mandó un balón al exterior de la red y en una acción anterior se le anticipó Rafa. Tras el descanso, el Compos se mostró más ambicioso. Subió de vueltas el motor, llegó con mayor fluidez al área de Prats y disfrutó de más ocasiones. La más clara, un balón de un activo Pedro Aguado que repelió el poste. En vista de que los costados no carburaban, ni en ataque ni en defensa, Vázquez cambió de binomio. Retiró a Benjamín y Cuéllar, Torres Mestre salió para ocupar el carril izquierdo, Luis Fernández adelantó su posición y Cañas se ubicó en la derecha. Las oportunidades visitantes llegaron a borbotones, sobre todo en acciones a balón parado. La iniciativa siguió siendo del Compos y la anticipación de Prats resultó determinante para los verdiblancos ya que arrebató el esférico sobre la cabeza de Aguado y se cruzó ante Sion al borde del área. El holandés disputó los últimos veinticinco minutos y dejó destellos. Un balón al exterior de la red, un par de dejadas y... más miedo en la defensa rival. Al final, reparto de puntos, muchos litros de sudor, ganas en los dos equipos y gesto de satisfacción en la hinchada.