DEPORTIVOEmerson Moisés Costa, nuevo centrocampista del Deportivo De aspecto fuerte y duro en el campo, toda su agresividad se aparca una vez que el colegiado pita el final de un partido. De esta forma, a la salida del vestuario aparece un nuevo Emerson Moisés Costa, el que sus amigos y familiares conocen, aquél que vive pendiente de las noticias que ofrecen los informativos y que pide paz en el mundo, ese futbolista que se declara amante del cine y de la samba y que un día colgó las botas para ser sargento de aviación, pero al que su padre convenció para que volviera a darle patadas a un balón.
26 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Todo el genio que Emerson pone en el campo se transforma en simpatía lejos de un estadio. Es risueño, bromista y con unas creencias muy fuertes en un Dios «que existe, pero al que no hay que asociar a ninguna religión».
_¿Cómo están siendo sus primeros días en Vilalba?
_Francamente buenos, porque se está viviendo un gran ambiente y los compañeros ayudan mucho a que los nuevos nos integremos sin problemas. Se ve que la mayoría de los deportivistas son personas humildes, una de las virtudes que creo debe tener un hombre.
_A algunos compañeros ya los conocía.
_Sí, y eso me benefició también. Según llegué, Hélder, a quien conocía de enfrentarme a él en Portugal, se me brindó para todo lo que necesitase. Luego, me pusieron en la habitación con Donato, toda una institución aquí, que también me lo ha puesto muy fácil.
_Hay quien asegura que puede llegar a ser un poco conflictivo. ¿Qué tiene que decir en su defensa?
_Que los que comentan eso no me conocen. Yo nunca he tenido problemas con ningún compañero; al contrario, siempre he sido de los que les gusta hacer amigos en todos los sitios a los que van. Mi forma de ser es alegre y me encanta vacilar dentro y fuera del vestuario. Hay que reírse un poco, porque si no acaban saliéndote canas.
_En esa faceta tiene un duro competidor, como es Lionel Scaloni.
_Llevo pocos días aquí, pero fue una de las primeras cosas que percibí. Me gusta su forma de ser, porque se toma la vida con alegría. Lo cierto es que el fútbol ya tiene una carga demasiado dramática para que nosotros le pongamos mayor seriedad. Mi filosofía es que hay que intentar ganar siempre, pero cuando no lo consigues, ¿qué haces? Pues no tomártelo tan a pecho e intentar levantar el vuelo.
_¿Entiende un fútbol en el que la afición acuda a los partidos sólo a disfrutar, como en la NBA?
_Yo he estado dos años en Inglaterra y la filosofía que los hinchas tienen ahí se acerca bastante a la del baloncesto americano. Siempre me queda la imagen de ver cómo tras un partido en el que el equipo de casa pierde, el público ovaciona al rival. Así debería ser siempre.
_Se le ve muy respetuoso con el enemigo.
_Sí, porque me considero una persona sensata. En nuestra profesión hay compañeros y entrenadores que tienen diferentes manías. Yo también, pero sólo una, hacer el bien. Gracias a eso tengo tantos amigos, que puedo ir a cualquier parte y saber que dispongo de una casa y alguien con quien compartir una sobremesa.
_¿En los peores momentos actúa de la misma forma?
_Espero que sí, pero de momento, llevo diez años como profesional y siempre me ha tocado ver la cara de la moneda. Supongo que la cruz está por llegar, pero me veo preparado para soportarla. Cuando estoy en un equipo, me gusta que exista competencia y si llega la ocasión de tener que estar en el banquillo, no bajaré la cabeza, ni levantaré la voz. En cambio, seré uno de los primeros en apoyar a mis compañeros. De lo contrario no sería Emerson.