BALONCESTO El título de la ACB seguirá sin propietario hasta el próximo lunes, día en el que se decidirá en el palau Blaugrana. Una vez más, el Barcelona resurgió en el momento decisivo y forzó el desempate en la cancha del Real Madrid. Una drástica metamorfosis en la actitud del cuadro barcelonista evitó que el título se quedase en la capital. El cambio de mentalidad devolvió a los hombres de Aíto la dureza defensiva que tantas veces les ha sacado del atolladero.
02 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La aplicación en defensa y la sorprendente _y acertada, a tenor del resultado_ inclusión de Digbeu en el cinco inicial avivó la respiración de los barcelonistas, que explotaron el acierto del francés en la canasta contraria para coger el mando del choque. Un triple del internacional francés abrió la primera brecha en el marcador (9-22). La situación del Madrid empezaba a tomar tintes preocupantes, sobre todo por la fernética rotación del banquillo catalán. Los jugadores de Scariolo sufrían lo indecible para culminar sus transiciones, aunque la segunda aparición sobre la pista de Djordjevic y la entrega de Iker Iturbe reflotaron al cuadro de Sergio Scariolo. El oxígeno de los tiradores blancos ajustó las cuentas hasta dejarlas más equilibradas en el descanso, aunque la ventaja seguía siendo visitante (28-35). La mayor presión blanca, estaba por llegar. El Madrid entendió en el vestuario que la final iba a disputarse de verdad en cuanto el balón volviese a rodar y apareció dispuesto a dejarse la piel en cada acción. El margen de seguridad del Barcelona cayó en picado rápidamente. Un costa a costa de Djordjevic encendió el pabellón madrileño y situó los primeros dígitos adversos al bloque barcelonés en el parcial provisional del encuentro (42-40 m.27). Pero nadie iba a regalar nada. Dos triples de Gurovic y Digbeu recompusieron el escenario y otro de Goldwire lanzó otra vez a los azulgranas (42-51 m.31). Ya no valían medias tintas. Alberto Herreros entró en la pista. El talento de Gasol y de Navarro, dos jóvenes ansiosos de gloria, mantuvieron a raya al Madrid. La final, el campeón y la batalla entre los dos grandes de la ACB tendrá que esperar hasta el lunes para conocer al ganador de la temporada 99-2000.