Lendoiro: «Esto es inenarrable»

A. VARELA / R. VENTUREIRA A CORUÑA

DEPORTES

XOAN A. SOLER

Irureta: «El fútbol gallego se merecía este título» Fran: «Nunca había vivido nada parecido» Si hubiese un aparato que midiese la felicidad, Augusto César Lendoiro habría batido el récord mundial de ese sentimiento tras la finalización del partido. Antes del estallido de alegría, el presidente blanquiazul vivió la que quizá haya sido la hora y media más tensa de su vida. «Esto es inenarrable. No se puede contar con palabras», afirmó.

19 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Con las lágrimas asomándole a los ojos y entre los abrazos de sus compañeros de directiva, Lendoiro vio por fin cumplido un sueño que empezó a esbozar cuando hace doce años asumió el timón del club coruñés. El presidente del Dépor enterró la obsesión que se había instalado en su mente desde que el 14 de mayo de 1994 Djukic no consiguiese batir a González desde los once metros.Otros doce años son los que lleva Javier Irureta atado a los banquillos, desde que en 1988 se sentara por primera vez como técnico en el banquillo del Logroñés. Los abrazos también rodearon a un técnico que afirmó que «el fútbol gallego se merecía este título». La emoción superó, por primera vez en mucho tiempo, al raciocinio de un hombre que siempre se ha distinguido por una mesura constante en sus declaraciones. «Hay que morir en el campo». Fue su última consigna a unos jugadores que cumplieron la orden y se dejaron la piel y el espíritu en el césped de un estadio de Riazor enloquecido con la victoria de su equipo.El rictus de la cara de Fran también perdió la gravedad de los últimos días. Tras el poco dormir y el mucho cavilar, el gran capitán deportivista se dejó llevar por la fiebre blanquiazul. «Esto es lo máximo. No puedo explicar lo que siento. Es increíble. Nunca había vivido nada parecido», afirmó un futbolista que oía como el público coreaba su nombre hasta la saciedad.Y es que Riazor no era lugar ayer para medias tintas. La pasión tenía ayer color blanquiazul, y así lo expresó Mauro Silva, que señaló que dedicaba el triunfo «a todos los que nos han apoyado durante estos años». «Por fin hemos visto recompensado nuestro esfuerzo», añadió un hombre al borde del llanto.