Morrissey decepciona con «Make-Up Is A Lie», un flojo retorno seis años después

Javier Becerra
JAVIER BECERRA CRÍTICA MUSICAL

CULTURA

Portada del nuevo disco de Morrissey.
Portada del nuevo disco de Morrissey. .

Disco descafeinado del músico británico, con algún brillo aislado pero una sensación general de álbum fallido

08 mar 2026 . Actualizado a las 13:20 h.

Morrissey comienza su nuevo álbum -el primero en seis años- deseando apartarse de las perniciosas redes sociales: «Quiero alejarme de aquellos que miran pantallas todo el día / quiero hablar y no ser atrapado por la censura / en busca de una sabiduría mucho más sabia que la mía». Son los versos inaugurales del disco y de You're Right, It's Time, el tema que abre la entrega con un aroma inicial a Roxy Music y un empuje semi-funk que incluso podría tener punch festivalero. Sin embargo, poco después, en Notre-Dame, integra en su lírica teorías conspiranoicas: «Antes de las investigaciones / dijeron: ¡Aquí no hay nada que ver!». Apuntan a que el incendio de la catedral fue un acto terrorista islámico; ideas que, irónicamente, tuvieron amplia difusión precisamente en esos Twitter y Facebook de los que huye. La pieza, de pretensiones tensas acentuadas por la electrónica, acaba resultando anodina.

En esa dupla inicial se encuentra no solo la cara y la cruz de un autor contradictorio y polémico —cuyas boutades fueron genialmente tratadas ayer en La Voz por Javier Peña en su artículo ¿Qué hacer si admiras a un imbécil?—, sino también la prueba de la menguante calidad de un elepé flojo en términos generales. Hay mucho material para el olvido como esa versión plúmbea de Amazona (Roxy Music); Boulevard, de grandiosas pretensiones dramáticas que no conduce a ninguna parte; o Zoom Zoom the Little Boy, una filigrana pop que se enreda en su propia irrelevancia. Son temas que parecen hechos con el piloto automático, pero que no funcionan ni por oficio.

El brillo (y no mucho) hay que buscarlo en la melancólica Headache (pese a versos tan chuscos como «lo que Dios ha unido, que ningún dolor de cabeza lo separe»); en Lester Bangs, que homenajea al mítico crítico de rock que leía él de adolescente («este nerd se aferra a tu palabra»); y en el tema final, The Monsters of Pig Alley, cuyo dibujo melódico 100 % Morrissey hace pensar, por un momento, que es un buen trabajo y no una obra que se puede olvidar perfectamente.