Ibon Aranberri, escultor y fotógrafo: «En Galicia es difícil trazar los límites entre lo rural y lo urbano»
CULTURA
El artista vasco trabaja en su nueva obra en el Programa de Residencias Artísticas del Centro de Arte Fundación María José Jove
18 dic 2025 . Actualizado a las 13:37 h.Ibon Aranberri (Guipúzcoa, 1969) pasa tres meses en A Coruña gracias al Programa de Residencias Artísticas del Centro de Arte Fundación María José Jove. El reputado escultor y fotógrafo trabaja en A trama rururbana, un proyecto que nació hace once años y que ahora recupera para definir, a través de imágenes y voces concretas, las líneas entre la Galicia rural y la urbana. Hoy será uno de los participantes de la sexta edición del encuentro Dentro-Fora, que tendrá lugar en el Espacio de Intervención Cultural de la UDC, en A Coruña.
—Dice que es un lujo hacer un parón y estar tres meses en una residencia de artistas.
—Así es. Vengo de años muy activos, con exposiciones grandes como la de hace dos años del Museo Reina Sofía, y esta oportunidad me permite resituarme, conectar con el contexto gallego y revisitar los materiales que se quedaron parados hace diez años.
—¿Por qué eligió Galicia para analizar los límites entre las ciudades y el rural?
—En el 2007, cuando en realidad empezó todo, se iniciaron muchos proyectos que tenían que ver con el arte público, y participé en uno en Santiago que me ayudó a comprender la singularidad de este territorio. En el 2014 empecé a investigar sobre Os Ancares para comprender las dinámicas contemporáneas. Yo vengo del País Vasco, con una industrialización muy precoz, que tiene los límites más definidos. En Galicia no hay tanto contraste: puedes encontrar expresiones rurales en ciudades como Santiago y A Coruña, que son las que estoy estudiando, y costumbres urbanas en un lugar como Os Ancares.
—¿Qué cambios le han sorprendido más ahora que ha retomado su investigación?
—Hay una generación de gente mayor que conocí hace diez años que ya no está. Ellos mantenían una forma de vida que actualmente no se observa por la relación que tenemos con la naturaleza, en parte, por las graves crisis que padecemos y por la sociedad neorrural que ha nacido a raíz de la pandemia.