Pedro Piqueras: «Era y sigo siendo crítico, nunca he salido satisfecho de un informativo»
CULTURA
Con 50 años de profesión, asegura que vivimos una «polarización inusitada»
19 nov 2025 . Actualizado a las 08:46 h.Pedro Piqueras (Albacete, 1955) tiene en su currículo 50 años de información. Fue uno de aquellos chicos del equipo de Pilar Miró en Televisión Española y también el profesional que a finales del 2023 decía adiós a 18 años en Informativos Telecinco. Este martes disfrutaba de un paseo y un caldo gallego en Santiago, antes de ejercer de moderador en el 25 aniversario de la Asociación Gallega de la Empresa Familiar.
—Está jubilado, pero poco.
—Sí que lo he conseguido. Lo que quería era jubilarme de los informativos de televisión y de terminar cada día a las diez de la noche. Han sido 35 años en total en la tele y hay un momento en el que uno tiene que volver a ser quien es. Adoro la tele, pero me debo a mí mismo.
—¿Qué se había perdido?
—En la balanza pesaba más mi trabajo como periodista que otras cosas. Al final te das cuenta de que has abandonado a tu familia y amigos. Estoy recuperando el tiempo.
—Pero está en Mañaneros, en La 1, y con Pepa Fernández en RNE.
—Así mato un poco el gusanillo, pero ya les dije que no me explotasen porque no quiero un contrato. Como colaborador ocasional sí, pero no quiero vínculos.
—¿No volvería a aceptar ningún proyecto?
—Podría ser, de hecho me han ofrecido algunas cosas pero, por ahora, lo he desechado porque no me apetecía una vuelta inmediata. ¿Un formato de entrevistas? ¿Por qué no? Hay ideas que me gustarían, pero creo que en las televisiones, con la competencia tan grande que hay, un formato a mi medida no funcionaría.
—¿Por la pausa?
—Sí, a mí me gusta la pausa, la tranquilidad, tratar los temas con profundidad. Si es posible, hacerlo con los mejores. Hoy vivimos a una velocidad en la tele en la que no hay tiempo para eso. Si llega, bien. Si no, ya he hecho de todo. Sí podría poner en marcha un pódcast, que no sea lo de siempre. Aún tengo que madurarlo.
—¿Es más crítico ahora?
—No. Era y siempre he sido crítico. Incluso con mis cosas. Cuando me preguntan si salía satisfecho de un plató, yo siempre decía que nunca he salido satisfecho de un informativo. Alguna vez se me dijo que había que buscar alguno para premios internacionales y nunca he encontrado el perfecto. Soy muy crítico, también con lo que pasa en los medios en general. Vivimos en un ambiente de polarización inusitado. Nunca he visto a la prensa defender a uno u otro partido político como ahora.
—Es muy crítico con las redes.
—No con las redes, con su uso. Se está deformado la realidad. La mentira se está imponiendo a la verdad. Es muy difícil discernir entre la verdad y la mentira. Las fake news, las verdades sesgadas. Es tan peligroso. El filósofo Michael Sandel habla de esto y dice que el problema es que eso en este mundo ya no nos importa. Te importa solo lo que te interesa. Menos redes y más conversación y lectura. Los avances sí me gustan, como la inteligencia artificial, que me parece interesante. Los malos usos, no.
—Dice que en un informativo es tan importante el presentador como el equipo.
—El presentador es quien conecta la información con la gente, pero es el trabajo más coral que hay. En mi informativo trabajaban 200 personas. Tú pones la guinda y les representas ante el público, pero también te puedes cargar el trabajo de todos. Debe haber una simbiosis absoluta entre quien presenta y quienes están detrás. Yo presumo de haber hecho informativos honestos con fallos. Un presentador puede ser un 2 % de ese trabajo. Lo digo sabiendo lo que es ser líder de audiencia, igual que también digo que es muy importante qué tienes por delante y por detrás en la parrilla. Si tienes Pasapalabra, como yo lo tuve en una época, es más fácil ganar.
—¿Una noticia que le hubiese gustado cubrir?
—La dana, estar allí. El periodismo debe estar muy cerca de la desgracia de las personas. Las cámaras llegaron antes que nadie y eso hizo que todo se movilizase. Después ha sido todo un desastre. La utilización política de la dana ha sido una falta de responsabilidad. Eso es lo peor. Todos deberíamos estar con el apoyo a las víctimas y la reconstrucción.
—¿La cobertura de su vida?
—Me gustaba estar fuera, no en el estudio. Diría el terremoto de Haití en el 2010 y el volcán de La Palma. Y eso que son desgracias. En Haití me encontré con un drama humano, tan alejado de las preocupaciones que hay en España... Cuanto más lejos está, parece que interesa menos, pero eran más de 200.000 víctimas de una vez. Llegar allí con lo servicios de socorro españoles, con los médicos, verles intervenir, escuchar a las víctimas gritar porque no había anestesia... vivir todo eso te sitúa más cerca de la gente y menos en el púlpito de la presentación de un informativo. Y ese es el trabajo de un periodista, contar la realidad. No por referencias, sino estar tú allí. Esa es nuestra esencia.
—¿Qué le diría a un aspirante a periodista?
—Que no se fíe de las redes. Contribuye a que tu periódico o televisión sea cada día mejor y nunca te creas que sabes todo. Estamos aprendiendo cada día. Lo mejor de esta profesión es eso. También que tengan una cierta lejanía con los intereses, ya sean de la política o de quienes mueven el mundo. que construyan ellos una verdad y que se acerquen. Hoy en día hay periódicos que son serios y muchos periodistas que también lo son; otros están en la propaganda y otros hacen cosas mixtas. Creo que, estés donde estés, hay que perseguir siempre contar la realidad. Y que sepan que esto es un sacerdocio. El que te diga, "yo de madrugada no", pues no va a ser periodista… Es una profesión que hay que ejercer por amor.