La Voz ofrece las críticas de los estrenos «Fatum», «Plan 75» y «Beau tiene miedo»
CULTURA
Los expertos de La Voz de Galicia analizan los filmes «Fatum», «Plan 75» y «Beau tiene miedo», tres cintas que llegaron esta semana a las salas españolas. Un «thriller», un drama y una delirante comedia dramática
11 may 2023 . Actualizado a las 21:26 h.Los expertos de La Voz de Galicia analizan los filmes «Fatum», con el que el realizador gallego Juan Galiñanes debuta en el largometraje -dejando a un lado el ámbito de la animación-; «Plan 75», una película japonesa debida a la directora tokiota Chie Hayakawa, que firma un trabajo de aires distópicos pero que muy reales; y «Beau tiene miedo», una locura excesiva obra del cineasta estadounidense Ari Aster. Son tres cintas que llegaron esta semana a las salas españolas: un «thriller», un drama y una delirante comedia dramática que dan cumplida variedad a la cartelera gallega.
«Fatum», dos padres y un destino
Por Miguel Anxo Fernández
Un ludópata y un francotirador policial, dos padres y un destino. Sobre esa base, el cambadés Juan Galiñanes (1980) se doctora honoris causa con Fatum, su primer largo con actores tras debutar en la animación con ¡Holy Night! Noche de ¿paz? (2016), nominada al Goya en un ámbito que ya trabajara como montador en El sueño de una noche de San Juan (Ángel de la Cruz, Manolo Gómez, 2005) y El espíritu del bosque (David Rubín, 2008). Su trayectoria posterior en el cortometraje, en el guion y, sobre todo, en la edición lo acredita entre los valores más solventes del cine y la televisión desde esta tierra, ahora dando el salto definitivo al mercado español con la productora Vaca Films (y su apuesta por A Coruña como plató) y el padrinazgo de Luis Tosar en otro registro que lo confirma en el Olimpo, y al que acompañan Álex García y Elena Anaya tirando del cartel.
Combinación de thriller y drama, sobre un guion propio de hace años, un libreto al que sumó su oficio Alberto Marini, cuya carrera aparece asociada a la del realizador monfortino Dani de la Torre, al que también Juan Galiñanes está vinculado. Fatum es el hado de los antiguos, la fatalidad del destino. A un padre de familia enganchado a las apuestas un atraco lo pilla en medio, junto a su mujer y su pequeño. A un policía le dan la triste noticia de que su hijo está hospitalizado con serio riesgo para su vida.
A partir de ahí, la trama evoluciona hacia un desenlace imprevisible que Galiñanes propone sin dar respiro al espectador, tirando de una narrativa limpia, sin estridencias ni truculencias —es de reseñar su renuncia al empacho de drones, por ejemplo—, aunque con daños colaterales sobre esos progenitores (Elena Anaya también lo es…) que no pueden evitar sentirse culpables.
Un feliz apunte de estilo: un inteligente juego de espejos, de imágenes reflejadas, con lo bueno y lo malo de cada uno de nosotros ante el dilema de elegir. Disfrútenla.
«FATUM»
España, 2023.
Director: Juan Galiñanes.
Intérpretes: Luis Tosar, Álex García, Elena Anaya, Arón Piper, María Luisa Mayol, Pepa Gracia, Ethan Álvarez, Valentina Quiza, Derek León, Xabier Deive.
Thriller. 91 minutos.
«Plan 75», son viejos y estorban
Por M. A. Fernández
Recibió la Cámara de Oro en la exigente sección Un certain regard en Cannes y fue preseleccionada por Japón para los recientes Óscar. No está mal para la actriz Chie Hayakawa, debutante como directora en solitario que contó con el concurso de la experimentada actriz Chieko Baishô (1941), cuya amplia trayectoria arranca en 1961, con un centenar y medio de películas a sus espaldas, buena parte de ellas a las órdenes del veterano y todavía activo Yôgi Yamada (1931). La octogenaria estrella refuerza la verosimilitud de esta propuesta distópica rodada sobre guion de la propia autora, que muy bien puede transcurrir en el actual Japón, país con una alta tasa de longevidad (con la presión económica que supone desde numerosos puntos de vista).
Arranca el largometraje con la advertencia de que la población envejecida corta el paso a las nuevas generaciones, provocando incluso episodios de violencia, de ahí que el Gobierno estimule a los mayores de 75 años que deseen quitarse de en medio. De ahí el plan del título. Se ofrece una cantidad en yenes equivalente a mil euros para disfrutarlos al antojo en sus últimos días. Más allá de las naturales dudas que pueda tener toda autora o toda obra primeriza, al proponer cuatro protagonistas, en apariencia sin ningún vínculo, se corre el riesgo de desequilibrar la trama, aunque no afecte al redondeo final.
Tenemos en Plan 75 una señora que a sus casi ochenta años continúa haciendo la limpieza en un hotel, y, al ser despedida, se siente un trasto. Un joven funcionario que se emplea a fondo en sus objetivos de encontrar clientes para el programa hasta que un día se le presenta su propio tío. Una trabajadora de la empresa incineradora que clasifica los objetos dejados por los finados. Una mujer que trabaja como asistenta telefónica de quienes aceptan despedirse. Al final, quizá resulte que los jóvenes necesiten de los mayores y la solución a ese problema demográfico sea otro menos desesperado. O a saber.
«PLAN 75»
Japón, Francia, Filipinas, 2022.
Directora: Chie Hayakawa.
Intérpretes: Chieko Baishô, Hayato Isomura, Stefanie Arianne, Yumi Kawai, Taka Takao, Hisako Ôkata.
105 minutos.
«Beau tiene miedo», tres pasos en el delirio
Por Eduardo Galán Blanco
No es casualidad que algunas de las mejores películas norteamericanas independientes de los últimos años —Her, Puro vicio— tengan como protagonista a Joaquin Phoenix. En Beau tiene miedo, el labio leporino más famoso de la historia del cine insiste con otra gran creación de loco escindido, y esa interpretación se convierte en lo mejor de una película excesiva, de tres horas, a ratos genial, por momentos caprichosa y muchas veces irritante. Pero imprescindible.
Phoenix, rígido como un pequeño animal en perpetua alerta ante los peligros del bosque, todo ojos en movimiento, labio cortado como estigma —castigo de Gaspar Hauser, por haber nacido—, crea un compendio de todos nuestros miedos neuróticos. Vive encerrado en un apartamento desvencijado que únicamente abandona para ir a la consulta de su terapeuta —inquietante Stephen McKinley Henderson—, un dios algo amenazante.
Basándose en su corto Beau, el joven cineasta judío Ari Aster, que ya nos había sorprendido con dos notables y exitosos largometrajes de terror psicológico —Hereditary, Midsommar—, se permite una película caótica, freudiana y surrealista, sobre la identidad sojuzgada; una epopeya misérrima dividida en tres pasos delirantes. El edípico protagonista, cual Ulises o como la Dorothy de El mago de Oz, debe llegar al funeral de una madre absorbente —la primera secuencia es el parto que trae al mundo a nuestro miserable héroe, con mamá gritando preocupada porque su hijo no llora— y, en el camino, es atropellado por una pareja esquizofrénica que lo cuida y adopta para, tras huir de ellos, encontrarse en el bosque a otra familia —hippy— de acogida, igualmente vampírica. El estilo narrativo de Aster es sarcástico, hipnótico, kafkiano y muy genuino, pero con ocurrentes homenajes a Fellini, los Coen, Jean Cocteau, Charlie Kaufman, al Kurosawa de Sueños e incluso al Bosco o al Peter Pan de Barrie.
«BEAU IS AFRAID»
Estados Unidos-Canadá, 2023.
Director: Ari Aster.
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Amy Ryan, Nathan Lane, Parker Posey, Patti LuPone, Richard Kind, Denis Ménochet.
Comedia dramática. 178 minutos.