«The King's Man: La primera misión», pastiche caníbal

Eduardo Galán Blanco | Miguel A. Fernández | Sabela Pillado

CULTURA

El noble interpretado por Ralph Fiennes -jugando, de nuevo, a ser el M de Bond- es una de las novedades de la franquicia.
El noble interpretado por Ralph Fiennes -jugando, de nuevo, a ser el M de Bond- es una de las novedades de la franquicia.

Matthew Vaughn sirve una floja precuela de la franquicia, contando cómo comenzó el estrafalario servicio secreto camuflado en una sastrería de Westminster. Los críticos de La Voz comentan además los estrenos «El contador de cartas» y «Vuelta a casa de mi hija»

31 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La nueva posmodernidad nos ha traído este tipo de pastiches. Un Sherlock Holmes de Guy Ritchie por aquí y un Asesinato en el Orient Express de Branagh por allá; el neocine actual goza con las mezcolanzas pútridas de las grandes aventuras, domesticándolas, canibalizándolas, despojándolas de significados. Si en La liga de los hombres extraordinarios juntaban a Tom Sawyer con el Capitán Nemo, Dorian Gray y Mr. Hyde, ¿por qué en el nuevo episodio de la serie Kingsman no podían invitar a Mata Hari, Lenin, Hanussen o Woodrow Wilson? ¡Viva la historia!, manque pierda.

The King’s Man: La primera misión es una precuela de las dos entregas anteriores de la franquicia, contando cómo comenzó el estrafalario servicio secreto camuflado en una sastrería de Westminster. Estamos en 1914 y, ante los prolegómenos de la Primera Guerra Mundial, el noble interpretado por Ralph Fiennes —jugando, de nuevo, a ser el M de Bond— educa a su retoño para la causa de Her Majesty.

Frente el aburrimiento, la memez y la grosería de esta película, hay cosas que nos alivian. Está el adorable rictus dibujado en la boca de Gemma Arterton —esa comisura que pellizca la nariz—, elegante agente a lo Strawberry Fields bondiana. Encontramos la notable pelea final, situada entre Leni Riefenstahl y El prisionero de Zenda. Tenemos también al pequeño gran Tom Hollander, haciendo el triple papel de los primos rey Jorge, káiser Guillermo II y zar Nicolás, sabiendo, claro, que, aunque inglés, no es Peter Sellers. Y aparece Rhys Ifans —preguntándoles a los anodinos protagonistas si son británicos o camareros— en una delirante encarnación de Rasputín que, por su falta de medida, quizá pasará a la historia, compitiendo en el recuerdo con Conrad Veidt, Christopher Lee, Lionel Barrymore, Alan Rickman, Gerard Depardieu y hasta con Narciso Ibáñez Menta.

«THE KING’S MAN»

Reino Unido-EE. UU., 2021.

Director: Matthew Vaughn.

Intérpretes: Ralph Fiennes, Harris Dickinson, Matthew Goode, Gemma Arterton, Rhys Ifans, Tom Hollander.

Aventuras.

130 minutos.

Oscar Isaac viste al protagonista de «El contador de cartas» con una precisión de palmarés.
Oscar Isaac viste al protagonista de «El contador de cartas» con una precisión de palmarés.

«El contador de cartas», el regreso de un grande

De aquella gran generación del Nuevo Hollywood setentero, Paul Schrader (1946) era el más perro verde, en parte por su estricta educación calvinista que lo llevó a no ver una película hasta los 18 años. Dio el campanazo con el guion de Taxi Driver (1976) para Scorsese, con quien colaboraría en los de otros tres filmes, incluido Toro salvaje (1980). Se distanciaron durante años, hasta que de nuevo regresa el antiguo amigo entre los productores ejecutivos de El contador de cartas, que nos devuelve al mejor Schrader, otra vez con un personaje —por significativo nombre, William Tell— atormentado por un pasado turbio. Tipo solitario, pulcro, implicado en las torturas de Abu Ghraib y crac del póker —aprendido en la cárcel—, que arrastra su existencia entre casinos y moteles como una máscara melancólica. Le adornan una serie de tics inquietantes a los que Oscar Isaac viste con una precisión de palmarés.

Tendrá su oportunidad redentora cuando irrumpe en el circuito el ambicioso joven Cirk, aunque sus motivaciones sean otras, y que el guion nos irá desgranando. William pretende convencerlo de su error, lo ve como el tipo que pudo haber sido y está dispuesto a ayudar para sacarlo de ese entorno. Una serie de circunstancias y vaivenes emocionales nos llevarán hacia un desenlace, no por sospechado, impactante. El momento de la expiación, esa descarga gradual de la mochila que arrastra la existencia de William, y quizá del propio Cirk.

Todo está subrayado con el oficio de un grande, cuyo sentido vibrante del ritmo es enérgico, diálogos en los que nada sobra y una dirección de actores que sabe sacar lo mejor de cada mirada. Se puede rastrear incluso un poso scorsesiano que empuja al espectador a la nostalgia de aquel Hollywood en el que mandaban los autores, las historias tenían tuétano y el cine era cine.

«THE CARD COUNTER»

Gran Bretaña, EE.UU., China. 2021.

Director: Paul Schrader.

Intérpretes: Oscar Isaac, Tye Sheridan, Tiffany Haddish, Willem Dafoe, Bobby C. King, Alexander Babara, Marcus Wayne, Don Lay, Britton Webb.

Drama. 112 minutos.

La actriz, guionista y realizadora Josiane Balasko encarna a la madre invasiva.
La actriz, guionista y realizadora Josiane Balasko encarna a la madre invasiva.

«Vuelta a casa de mi hija», mamá ataca de nuevo

En estas fechas navideñas, como es habitual, las carteleras se inundan de títulos referentes a dicha festiva época del año. Uno de ellos es esta secuela de la exitosa Vuelta a casa de mi madre (Eric Lavaine, 2016), una comedia que en su momento tuvo su —gran— relevancia en la taquilla francesa, aunque fuera de las fronteras de su país pasase más desapercibida. La fórmula de aquella (cuarentañera que se ve obligada a volver a vivir en la casa materna con el consiguiente choque madre-hija) se invierte ahora, pues es la madre la que irá a parar a casa de una de sus hijas ante las obras interminables de su piso. Josiane Balasko, actriz (así como directora y guionista) y referente del cine galo, es quien —ciñéndose aquí solo a la interpretación—, se pone en la piel nuevamente de esta madre que no consigue entender el mando de la tele ni los términos técnicos actuales, mientras se entromete y reorganiza hasta la extenuación la vida de su primogénita.

En este papel hecho a medida, Balasko evita caer (aunque a veces por muy poco) en el exceso y la caricaturización, brindándonos sus mejores momentos junto a su yerno (Jérôme Commandeur, que aquí conocemos por otra comedia francesa con mayor repercusión por estos lares, Bienvenidos al Norte). Y aunque los malentendidos entre ellos no dejan de ser lugares comunes y chistes fáciles, terminan por ser efectivos.

Eric Lavaine, también director de la original, se limita a tomar el esquema que tan bien le funcionó anteriormente, evitando cualquier innovación al margen. Es por ello que Vuelta a casa de mi hija es una comedia amable y muy francesa, una película resultona, de tono intencionadamente ligero, no por vista menos disfrutable, que busca agradar a todos los públicos sin más complicaciones. Lo adecuado para el espíritu de estas fechas.

«UN TOUR CHEZ MA FILLE»

Francia, 2021.

Director: Eric Lavaine.

Intérpretes: Josiane Balasko, Mathilde Seigner, Jérôme Commandeur, Philippe Lefebvre, Didier Flamand, Jean François Cayrey, Jean-Marie Marion.

Comedia. 88 minutos.