Carballo Calero y Torrente Ballester: una estrecha relación

Retrato de Carballo Calero en su casa natal en Ferrol
Retrato de Carballo Calero en su casa natal en Ferrol

La Facultad de Filoloxía e Tradución de la Universidad de Vigo acaba de publicar el número 18 de La Tabla Redonda, un anuario de Estudios Torrentinos, que dirige la profesora Carmen Becerra. En él se incluye un trabajo mío, Carballo Calero-Torrente Ballester: una relación tergiversada. Quiero resumirlo aquí, en este apretado artículo, para que la idea central llegue a un público más amplio. Porque, en esencia, se trata de desmontar un relato que se fue construyendo en Galicia, especialmente en el ámbito de la cultura nacionalista, según el cual estos dos ilustres ferrolanos no tuvieron una buena relación, especialmente, de 1936 en adelante. Y la culpa de esa supuesta ruptura entre ellos recae exclusivamente en Torrente, por lo que más adelante explicaremos. Esa versión circula todavía por algunos ámbitos culturales de Galicia, y nunca entendí por qué se divulgó, aunque sí pueda imaginármelo.

En la exposición bio-bibliográfica que se organizó como homenaje a don Ricardo Carballo con motivo de las Letras Galegas dedicada en su honor, se mostraban muchas ilustraciones en las que aparecía el ilustre profesor con personajes y escritores gallegos, importantes y menos importantes, con alumnos, con compañeros de docencia, con políticos, pero en ningún momento encontramos ni la más mínima mención a Torrente Ballester. Y lo mismo ocurre en los distintos libros y revistas publicados ese año sobre Carballo. Se me hizo extraño que entre tanta generosa presencia de personajes con más o menos relieve en la literatura gallega, no hubiese ni una sola mención a un escritor, también ferrolano y de la misma edad, que fue distinguido con el Premio Cervantes, entre otros, y que tuvo, además, mucha relación personal con Carballo. De esa extrañeza surgió la determinación de escribir el trabajo citado y del que extraigo aquí una breve muestra de la relación que han mantenido durante años Carballo y Torrente:

A. Los dos nacieron en 1910, en Ferrol. Desde el año 1933 coincidieron como profesores en distintos colegios ferrolanos. Incluso en 1935, intentan poner en marcha, según consta en la solicitud, «Un colegio que se llamará Centro cultural politécnico ferrolano», en cuyo plantel de profesores están Ricardo Carballo Calero y Gonzalo Torrente Ballester, que es quien firma ese documento. Se les concede el permiso con cierto retraso y la guerra echará por tierra el proyecto.

B. Desde 1934 los dos coinciden en el Partido Galeguista ferrolano: Carballo como presidente, Torrente como secretario. A un requerimiento del Juzgado Instructor provincial de responsabilidades políticas de La Coruña ante la policía de Ferrol, el comisario le responde que «Gonzalo Torrente Ballester perteneció al Partido Galeguista, desempeñando el cargo de Secretario, no teniendo intervención activa en las elecciones de 1936».

C. Llega la Guerra Civil. Torrente, padre ya de dos hijos, trata de salvar su situación personal, que podía ser comprometida, y se hace falangista. Carballo es detenido y juzgado en Jaén. Para su defensa se le pide a Torrente (y a otros dos ferrolanos) un aval favorable, que pueda ayudar a demostrar su inocencia. A pesar de las diferencias políticas, siguen siendo dos hombres que se tienen confianza. Torrente envía su escrito en el que destaca la categoría humana, social y política de Carballo. Para mayor énfasis, destaca que, a pesar de ser este uno de los Compromisarios de la República por el Partido Galeguista para elegir en las Cortes españolas a Azaña como Presidente de la misma, nunca utilizó Carballo ese cargo en su provecho, ni para cometer ningún acto que perjudicase a alguien. Y parece ser que en el expediente judicial de Carballo no constaba este cargo. Pero, si no constaba, no era porque el tribunal lo desconociese, ya que la lista de compromisarios había sido publicada en todos los periódicos nacionales. Por eso Torrente no podía suponer que esa acusación no constase oficialmente. Si él la menciona en su aval es para resaltar la honestidad política de Carballo, nunca para perjudicarle. En todo caso, como demostró recientemente el historiador Manuel Pazos, el tribunal no tuvo en cuenta ninguno de los avales a favor de Carballo, y lo condena, como dice textualmente la sentencia, por «galleguista y oficial republicano» (había alcanzado el grado de teniente). Este hecho está hoy documentado porque el aval de Torrente se ha recuperado, y debe ser el momento de reconocer que este actuó con total lealtad hacia su compañero y amigo Carballo.

D. Por eso, entre los dos siguió habiendo una buena relación. Por ejemplo, en una carta de 1964, Torrente felicita a Carballo por su reciente Historia da Literatura Galega, a la que califica como una joya de erudición y sabiduría. La carta empieza con un «Querido Ricardo» y termina con «te envía un abrazo, Gonzalo». La forma de tratarse transparenta por sí sola la vieja confianza y la amistad que perdura.

E. Cuando se jubila Torrente (1980), en Salamanca se le homenajea con la publicación de un libro voluminoso que contiene trabajos literarios de sus amigos, compañeros, discípulos, etc. Pues bien, en él colabora Ricardo Carballo con un trabajo excelente e inédito: A poética de Follas novas.

F. Cuando Torrente es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Santiago (1988), allí está acompañándolo Ricardo Carballo, al que Torrente, en su discurso, dedicará especialmente unas palabras cariñosas en las que destaca la antigua amistad entre ellos.

No creo yo que dos personas que se llevan mal hayan puesto tanto empeño en mantener una relación afectuosa y cordial.

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