«The Mauritanian»: El hombre que hay en mí

Kevin Macdonald aporta un tono documental a sus película sobre un preso de Guantánamo, pero los treinta minutos finales arruinan el resultado


Con anterioridad a The Mauritanian -por cierto, ¿costaba mucho traducir El mauritano?-, el infausto campo de prisioneros que los Estados Unidos mantiene en territorio cubano ya había sido objeto de dignos alegatos en el cine, por ejemplo La red avispa, Camp X-Ray o Camino a Guantánamo. La particularidad de la película que comentamos ahora es que está basada en la figura real de Mohamadou Ould Slahi, un caso que llegó a ser símbolo en la lucha contra la violación de los derechos humanos. Desde el 11-S pasaron por Guantánamo más de 700 presos, retenidos y torturados durante años sin ser acusados formalmente de nada, sin un juicio formulado con pruebas. La justificación era que el campo de internamiento no obedecía a las leyes americanas, puesto que no está en territorio nacional. Ni Barack Obama ni ningún otro presidente se han preocupado de cerrar esa aberración. «Un día, esto será una atracción turística, con un daiquiri en las manos», escuchamos.

La película arranca con el secuestro en suelo mauritano de Slahi, «culpable» por haber recibido una llamada de su primo desde un teléfono satelital identificado con Bin Laden. La primera hora y media tiene una consistencia aceptable y ese metraje aparece cargado de buenas intenciones. Las encarnaciones de Jodie Foster, Tahar Rahim -Un profeta- y Benedict Cumberbatch, en los papeles de abogada, reo y fiscal militar, son un poco antipáticas pero en el fondo eficaces. Y la narración trabaja con fluidez una «aproximación documental» muy próxima al estilo de Kevin Macdonald, pues el director de El último rey de Escocia es, ante todo, un notable autor de documentales.

Pero los últimos treinta minutos de The Mauritanian arruinan la película con la aplicación de unos paños mojados vergonzosos, precisamente cuando llega la tensión máxima, la descripción de la obtención de la confesión bajo torturas. Menos mal que, justo antes de los créditos de salida, aparece una hermosa secuencia con el protagonista real de la historia que va tarareando The Man in Me. Tras la utilización gamberra que hicieron los Coen en El gran Lebowski, esta es la segunda vez que la canción de Dylan propicia un momento genial en el cine. La belleza sencilla de esa escena, con Slahi cantando «hizo falta alguien como tú para llegar al hombre que hay en mí», redime a The Mauritanian de su cobardía final.

«THE MAURITANIAN»

R.U.-EE,UU., 2021.

Director: Kevin Macdonald.

Intérpretes: Tahar Rahim, Jodie Foster, Benedict Cumberbatch, Shailene Woodley, David Flynn.

Drama. 129 minutos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

«The Mauritanian»: El hombre que hay en mí