Ramón Baltar y Camilo José Cela, una década de relaciones

adolfo sotelo vázquez

CULTURA

Baltar y Cela, retratados en el Obradoiro
Baltar y Cela, retratados en el Obradoiro fotos santiso | fundación cela

01 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Gracias al médico y escritor Darío Álvarez Blázquez (1910-1979), amigo común de Camilo José Cela (1916-2002) y Ramón Baltar (1902-1981), se inician en 1970 unas relaciones que se extenderán hasta el fallecimiento de Baltar. Darío y sus hermanos eran amigos de Cela desde su niñez -en los veraneos de Tui- tal como atestigua el primer volumen de sus memorias, La rosa (1959). Esta amistad perduró muchos años y según las memorias de Xosé María Álvarez Cáccamo solo se interrumpió definitivamente «o día que souberon da oferta dos seus servizos como delator ás autoridades franquistas logo de rematada la guerra. Non respondeu nunca á demanda que o meu tío Darío lle fixo dun desmentido privado a aquela noticia que non podía crer».

A comienzos de la primavera de 1970, Cela escribe a Baltar, pidiéndole que le regale el opúsculo La oración en defensa del pedo del deán Manuel Martí, una de las principales personalidades del tiempo de los novatores dieciochescos. Sabe por Darío que Baltar le había facilitado una fotocopia de la portada del opúsculo para que se la enviase. El 10 de junio cumple la petición y se lo regala: la carta, muy protocolaria, revela el alto conocimiento que Baltar atesora del deán alicantino. Empieza una relación que tiene como motivo las querencias bibliófilas de ambas personalidades. Cela le regala Gavilla de fábulas sin amor (1962), sabedor seguramente de la pasión de Baltar por Picasso, mientras que el médico le remite un folleto sobre los aspectos médicos de las peregrinaciones a Compostela y una recopilación de opúsculos médicos hecha por Bibliófilos Gallegos, «en la cual me he entrometido a opinar sobre el siglo XVIII». Además, le confiesa: «Yo soy bibliófilo de toda la vida, no sé si para bien o para mal. Paso actualmente de los veinte mil volúmenes» (3-VII-1970).

Desde ese envío a comienzos del verano del 70 transcurren cerca de ocho meses para que Cela le agradezca los folletos y le remita (13-III-1971) una joya de la bibliofilia contemporánea: La familia de Pascual Duarte, editada por Papeles de Son Armadans al cuidado del grabador catalán Jaume Pla. No es totalmente desinteresado el regalo, porque al mismo tiempo Cela está llevando adelante, con el apoyo de Ramón Pazos, alcalde de Padrón (1940-1973), la búsqueda de un pazo en las inmediaciones del lugar que le vio nacer: «Acarició desde hace años el viejo proyecto de reintegrarme siquiera durante una breve temporada anual al valle del Ullán», le escribió a Pazos al comienzo de la aventura en el verano del 67. En marzo del 71, tras argumentación similar, le escribe a Baltar: «En Padrón tiene usted O Pazo do Vinculeiro, que sería ideal para mi propósito. ¿Sabe usted si la escuela a la que hoy se aloja, algún día acabará marchándose? De ser así, ¿aceptaría usted vendérmelo?».