Miguel Ángel Gómez Martínez: «La música está hoy en manos de políticos sin cualificación»

El maestro granadino dirige el montaje del «Don Giovanni» de Mozart, producción de la Programación Lírica coruñesa que este viernes se estrena en el teatro Colón

Gómez Martínez, dirigiendo uno de los ensayos de «Don Giovanni» en el teatro Colón
Gómez Martínez, dirigiendo uno de los ensayos de «Don Giovanni» en el teatro Colón

Para Miguel Ángel Gómez Martínez (Granada, 1949) Mozart no tiene ya secretos. Ha dirigido Don Giovanni en medio mundo, sobre todo en Centroeuropa, donde se forjó su buena fama en los fosos de teatros como la Ópera de Viena. Ahora regresa a la Programación Lírica coruñesa para ponerse al frente de la Sinfónica de Galicia y el Coro Gaos y ofrecer la obra maestra de Mozart en dos únicas representaciones (días 13 y 15), en el teatro Colón, con el cineasta Carlos Saura al frente de la dirección escénica y con todas las localidades agotadas.

-Usted es posiblemente el director español que más veces ha dirigido «Don Giovanni». Por el camino, ¿ha llegado a conocer ya cuál es el secreto de esta llamada «ópera de óperas»?

-He dirigido Don Giovanni en más de ochenta ocasiones y realmente esta obra no tiene ningún secreto oculto. Todo está reflejado perfectamente en la partitura del compositor, como sucede siempre en las obras geniales. Lo único que se debe hacer (que no es poco) es estudiar y analizar a fondo dicha partitura e interpretarla con arreglo a sus indicaciones, sin olvidar tener en cuenta las características de su estilo.

-Mozart es un compositor de equilibrios, sus óperas requieren repartos que sean muy compactos, ¿qué le parece el que se ha encontrado en este montaje?

-Creo que se trata de un reparto bien elegido, con voces de calidad y que combinan muy bien entre ellas. Esto es muy necesario siempre, pero especialmente en óperas de estas características.

-¿Cómo ha resultado el reencuentro con la Sinfónica de Galicia, a la que ha dirigido tantas veces en el pasado por invitación de Amigos de la Ópera?

-Siempre es un placer dirigir esta orquesta. Tiene calidad, está bien equilibrada, con muy buena afinación en general. Desde la primera vez que nos encontramos se produjo una compenetración muy positiva y creo que en la actualidad se mantiene.

-Y la colaboración con Carlos Saura, ¿cómo está funcionando?

-En los tiempos que corren es muy difícil conseguir una compenetración completa entre el director de escena y el director musical, sobre todo si este quiere mantener una calidad musical que se corresponda con las necesidades del compositor. Muchos directores de escena quieren producirse a sí mismos y verter todos sus complejos personales en sus escenificaciones, lo que es absolutamente falto de interés para la obra. Sin embargo, el trabajo con Carlos Saura ha sido positivo porque respeta las necesidades de los cantantes y trata de no interferir nunca en el buen desarrollo musical de la obra.

-Desde que empezó, ¿ha cambiado mucho el panorama musical español?, ¿no sigue dependiendo demasiado de una clase política cada vez más ignorante?

-El panorama musical español cambió significativamente a mejor, hoy existen más orquestas y de mejor calidad, más salas de conciertos, más teatros... Sin embargo, es cierto que la música está, por regla general, en manos de personas no cualificadas para su aprecio y su gestión. Muchas orquestas y teatros de los que surgieron hace pocas décadas se encuentran actualmente en situación precaria por la falta de apoyo, con lo que se produce el riesgo de retroceder a situaciones mucho peores, algo trágico. Mucha gente puede que no se dé cuenta, pero ahorrar en cultura es ahorrar en el principal alimento espiritual del ser humano. Y ese es el peor de los errores que un político puede cometer.

«Muchas orquestas y teatros españoles se hallan en situación precaria [...]. El peor error de un político es ahorrar en cultura»

El maestro Miguel Ángel Gómez Martínez ha dirigido la ópera «Don Giovanni» en más de ochenta ocasiones

«No dirijo más ópera en España, en el Liceo o en el Real, quizá porque no pertenezco a ciertas “mafias artísticas”»

En los últimos años, parece haberse instalado la moda de los directores de orquesta cada vez más jóvenes, cuando la experiencia es algo esencial en este mundo musical. Miguel Ángel Gómez Martínez empezó a los siete años, como un niño prodigio.

-¿Cómo era para usted dirigir antes y ahora?

-Yo no tomo mi primera actuación como un punto de partida. Es cierto que ya existían en mí las dotes naturales para esta profesión, pero todavía no estaba formado seriamente. Lo que sí es cierto es que fui el doctorado más joven de la Historia de la Universidad de Música de Viena. Y sigo siéndolo. Mis primeras actuaciones profesionales ocurrieron cuando tenía 21 años, y debieron ser de calidad dado que fui contratado por teatros de ópera como los de Berlín, Hamburgo, Múnich, Viena, Londres, París, etcétera. No cabe duda de que la experiencia te enseña muchísimo y consigue alcanzar cotas más altas de excelencia artística, pero cuando hay calidad, esta se muestra también a edades tempranas. Otra cuestión es que se contrate a un director de orquesta simplemente por su juventud o por sus dotes de márketing o por otras causas extra-musicales. Este es el fenómeno que se está produciendo actualmente con demasiada frecuencia.

-Con su acreditada experiencia en el ámbito operístico, ¿por qué no dirige usted más ópera en España, en el Liceo barcelonés o en el Real, por ejemplo?

-Esa es la pregunta que se hace todo el que entiende de música. ¿Será por mi fama de intransigente con las aberraciones que normalmente se cometen contra las obras que se representan? ¿Será porque no pertenezco a ciertas «mafias artísticas» de nuestro país? ¿Será porque a algunos directores titulares de teatros les molesta que pueda «hacerles sombra»?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Miguel Ángel Gómez Martínez: «La música está hoy en manos de políticos sin cualificación»