Toni Morrison, la voz literaria de los negros

Autora de clásicos como «Amada», la primera mujer afroamericana en ganar el Nobel hizo de la causa de la igualdad el objetivo de su vida y de su literatura

Morrison siempre estuvo fuertemente comprometida con la defensa de los derechos civiles
Morrison siempre estuvo fuertemente comprometida con la defensa de los derechos civiles

Madrid / Colpisa

La literatura de Toni Morrison (Lorain, Ohio, 1931-Nueva York, 2019) no se comprende sin atender a su origen, el de una mujer negra en los EE. UU. de la Gran Depresión. Hasta su nacimiento estuvo marcado por el racismo: su familia materna llegó a Ohio para escapar de los linchamientos en Alabama. Pero su talento y su capacidad para derribar barreras la acabaron convirtiendo en la voz de los afroamericanos. Morrison, la primera mujer negra en ganar el Nobel de Literatura, murió el lunes a los 88 años. «Aunque su fallecimiento representa una enorme pérdida, estamos agradecidos de que viviera una larga y bien aprovechada vida», aseguraron sus familiares.

Morrison publicó once novelas, multitud de ensayos y libros infantiles. Sus obras más importantes fueron La canción de Salomón, con la que ganó en 1977 el premio del Círculo de Críticos de EE. UU., y Beloved (Amada), que le dio el Pulitzer en 1988. Fue una escritora adorada por la crítica, pero también por el público: sus libros siempre estaban entre los más vendidos y ella no eludía acudir a los programas de televisión de más audiencia, como el de Oprah Winfrey. Usando todos esos púlpitos supo sacar la realidad de los negros desde el gueto hacia una audiencia amplia y variada, empezando con una celebrada biografía de Mohamed Ali o con The Black Book, un libro de fotografías, ensayos e ilustraciones sobre el mundo negro desde la esclavitud hasta los años 70. Formada en la Universidad de Howard, de larga tradición de alumnos afroamericanos, en los 60 se casó con el arquitecto jamaicano Harold Morrison, con quien tuvo dos hijos, de quien se divorció pronto y cuyo apellido tomó para cambiar su verdadero nombre, Chloe Anthony Wofford. Enseñó inglés en Houston y hasta una edad muy tardía, a los 39 años, en 1970, no publicó su primera novela, Ojos azules, escrita a ratos perdidos entre su trabajo como editora y su maternidad solitaria.

El éxito no tardó en llegar. En 1973 su segunda novela, Sula, sobre la amistad entre dos mujeres negras, fue nominada para el National Book Award y en 1977 la escritora alcanzó la gloria con La canción de Salomón, la vida de un hombre de negocios negro que trata de ocultar sus orígenes para integrarse en la sociedad blanca. El libro resume algunas de las características del conjunto de la obra de Morrison: su compromiso con el mundo de los afroamericanos y el retrato de los guetos (no obvia nunca el alcoholismo, las violaciones y el incesto) y un estilo que mezcla fantasía y realidad y que muchos comparan con el realismo mágico hispanoamericano. Para ella, el estilo es «el armario donde vas colocando vestidos y vestidos, que son los personajes, los que de verdad me interesan».

Reconocimiento

Beloved, publicada en 1987, es su obra maestra. La dura historia de una esclava que huye de Kentucky hasta el Estado Libre de Ohio y que tantos paralelismos tiene con su propia vida encontró el aplauso unánime. Fue nominada al National Book Award, aunque no lo ganó, lo que desató una campaña de escritores afroamericanos en su apoyo. Pero los premios estaban a la vuelta de la esquina: primero, el Pulitzer, en el 88, y un lustro después, con Jazz, el Nobel. La Academia Sueca dijo de su obra que «está caracterizada por una fuerza visionaria y una trascendencia poética que da vida a aspectos esenciales de la realidad norteamericana». En su discurso de aceptación, habló sobre el poder del relato y la necesidad de dar contexto a la vida de los negros. En la primera década del siglo XXI, una selección de críticos, editores y escritores eligió Beloved como la mejor novela norteamericana de ficción de entre los años 1981 y 2006.

Políticamente, Morrison respaldó al Partido Demócrata. Ella fue la autora de una frase que hizo fortuna: «Bill Clinton es nuestro primer presidente negro». Después mostró su apoyo a Obama. «Me sentí poderosamente patriótica durante su toma de posesión. Me sentía como una niña», dijo entonces. Su compromiso con la raza influyó en su visión del feminismo, que Morrison alejó de la tradicional visión blancocentrista.

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