«El niño que pudo ser rey»: De aventuras como las de antes

La película de Joe Cornish nos devuelve a los años ochenta, una propuesta muy atinada en unos tiempos en los que la chavalada se ahoga en chatarra digital


Si tienes encima mucho cine en la retina, pocas son las ocasiones en las que un producto de género, de los que ahora se estrenan, llega a menearte las neuronas o, si se prefiere, a provocarte aquella agradable sensación de inocente entusiasmo, como cuando llegaba la caballería a salvar a los colonos y su círculo de caravanas. En las de aventuras -o de espadas, como se decía antes-, las del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda, otro tanto. Poco importaba que fueran una gran trola, si se trataba de Excalibur.

La reflexión viene a cuento porque El niño que pudo ser rey nos devuelve no diré que a los años en los que éramos niños de los sesenta, pero sí a los ochenta, cuando Spielberg y su entorno se empeñaron en inyectar vitaminas a un tipo de películas que entonces ya ni se hacían: Los Goonies, Gremlins y alguna más, de las que Joe Cornish es consciente heredero. Y su propuesta se antoja muy atinada en unos tiempos en los que la chavalada se ahoga en chatarra digital, más hueca que el tubo de una chimenea.

En una ciudad cualquiera del norte de Inglaterra, un crío de doce años, que guarda como un tesoro el libro que su padre le regaló hace tiempo en torno a la leyenda artúrica, llega casualmente a unas excavaciones en las que sobresale un pedrusco con una espada clavada. Llevado por su curiosidad infantil, intenta cogerla y sale a la primera. Alguien en algún lugar sabe del hecho, y no es otro que el mago Merlín, que se aparece para comunicarle la importancia de su tesoro (la mítica Excalibur) y que es el nuevo rey. Con todo, le advierte de que las fuerzas oscuras lideradas por la malvada Morgana irán a por él. A partir de ese momento ocurren una serie de incidencias que culminarán en la consabida apoteosis final, que Cornish trufa con una serie de moralejas -que no moralina- suficientes para dejarte con una sonrisa en la boca, consciente de que dos horas se han ido volando. La cinta no pasará a la historia del cine porque nada aporta al lenguaje ni pretende sentar cátedra. Simplemente logra dignificar el género de aventuras, que no es poco.

EE.UU., 2019.

Director: Joe Cornish.

Intérpretes: Louis Serkis, Dean Chaumoo, Rhiana Dorris, Patrick Stewart, Rebecca Ferguson, Nathan Stewart-Jarrett, Denise Gough.

Fantástico/aventuras. 120 minutos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Tags
Comentarios

«El niño que pudo ser rey»: De aventuras como las de antes