«Una comida en invierno», novela de Hubert Mingarelli

LLega al castellano, de la mano de Siruela, una narración sobre la Segunda Guerra Mundial en la que del escritor francés aborda la banalidad del mal

Detalle de la portada de la novela de Hubert Mingarelli «Una comida en invierno»
Detalle de la portada de la novela de Hubert Mingarelli «Una comida en invierno»

Redacción / La Voz

Se hace difícil escribir hoy sobre la Segunda Guerra Mundial, un asunto del que existe -y ha aflorado en los últimos años con especial prodigalidad- una gran cantidad de literatura de carácter testimonial que posee una poderosa fuerza, la de la verdad sin aditivos. Lograr algo que merezca el calificativo de novedoso (o que aporte algo al conocimiento de las raíces del genocidio) es complicado. Hace poco rayó a gran altura Éric Vuillard en su novela El orden del día. Ahora llega al castellano otra muestra de esta brillante y sobria cosecha: Una comida en invierno (2012), en la que otro autor francés, Hubert Mingarelli (Mont-Saint-Martin, 1956), explora eso que ha dado en llamarse la banalidad del mal, que, según Ian McEwan, encuentra «su más desnuda y bella expresión en esta estremecedora, concisa y extraordinaria novela». Precisamente, el narrador inglés la menciona, junto a dos clásicos aún un tanto ocultos, An Untouched House (1952), de Willem Frederik Hermans, y Reencuentro (1971), de Fred Uhlman, al hablar de la importancia que para el escritor tiene someterse a la disciplina de la brevedad. Mingarelli crea una extraña reunión en una inhóspita cabaña, y obligada por el frío polaco, en la que confronta a tres soldados nazis, un joven judío capturado y un cazador antisemita.

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