Christian Bale: «Cuando empecé como actor, odiaba la profesión»

El intérprete encarna al vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney en «El vicio del poder», a las órdenes del director Adam McKay

Christian Bale se obsesionó con el personaje al que retrata en «El vicio del poder»
Christian Bale se obsesionó con el personaje al que retrata en «El vicio del poder»

Los Ángeles / Colpisa

El director Adam McKay explora en El vicio del poder la historia de cómo Dick Cheney, un callado burócrata de Washington, acabó convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos del mundo al llegar a vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush. Las consecuencias de sus actos se siguen sintiendo hoy en su país y en el resto del mundo. Retratando con sorna y en clave de humor negro la llegada de Cheney al poder, la cinta bucea en la vida de un hombre enigmático y misterioso. Pone su rostro a ese protagonista Christian Bale, un actor que acaba de ganar el Globo de Oro por su interpretación en este filme. Bale vuelve a seducir al público desde la pantalla, creando un personaje desde su esencia, dejándose llevar hasta lo más hondo de la personalidad de Cheney. Considerado uno de los grandes intérpretes del Hollywood actual, confiesa haberse inspirado en Gary Oldman para crear al vicepresidente norteamericano más importante de la historia de su país.

-¿Qué le motivó a meterse en la piel de Dick Cheney?

-La sorpresa que significa para mí y para todo el mundo que yo interprete a Cheney. No hay ningún parecido entre nosotros dos y, además, era un guion endemoniadamente bueno.

-No hace más que comparar a Cheney con Satán.

-En realidad lo que he hecho es representar el personaje desde la perspectiva del director que es quien ha escrito el guion. No es una suplantación de identidad, eso se lo dejo a los cómicos de Saturday Night Live. Nosotros sabíamos lo que buscábamos con el papel: es un relato contado de forma brillante y en dos horas he podido mostrar la esencia del hombre, su naturaleza. Creo que si el Gobierno actual entendiera el engranaje del Gobierno de la forma en la que lo entendía Cheney, sería mucho más peligroso. Cheney sabia qué botones debía tocar en cada momento.

-¿Cómo se metió en su pellejo?

-Obsesionándome con el personaje. Me costó entender ese nivel de poder, levantarte cada día y, prácticamente, controlar lo que sucede en el mundo. Imagino que es una responsabilidad enorme. Cheney tuvo la habilidad de abrazar el poder en su totalidad. La cinta no juzga a los personajes, no los califica como buenos o malos, reconoce los hechos, amontona verdades. El vicio del poder no es propiedad privada de Cheney, hay muchos otros.

-Esta es la segunda vez que trabaja con Adam Mckay.

-Sí. Es un realizador con quien me entiendo estupendamente. Ha hecho un retrato de Cheney en su justa medida. Le hemos dado la oportunidad de redimirse revelando todo lo que sabía. No es un demonio, aunque haya alguno que lo identifique de ese modo. Adam es un creador abierto políticamente que no se ha limitado y a mí me ha brindado la oportunidad de dejarme libre. No ha puesto trabas a mi interpretación porque entiende mi forma de aproximarme a la actuación.

-Vuelve a cambiar físicamente, en esta ocasión subió 20 kilos.

-Sí. Estoy harto de decir que no lo voy a hacer más y dejarme atrapar por la tentación de un personaje. Es ridículo. Para recrear a Cheney vi muchos vídeos, le estudié en las entrevistas, vi sus manierismos, cómo su cuello se acorta dejando sus orejas prácticamente en los hombros. Tiene una manera muy particular de comunicarse, de caminar. Para mí lo único realmente interesante fue responder a Adam con responsabilidad. Él me ayudó a preparar mi papel, a disfrutarlo. Creo que es capaz de escuchar mis pensamientos. Eso hace que la película sea muy conmovedora. Y luego, hombre, la tragedia de lo que sucede más adelante en la película, cuando una hija tira a la otra hija debajo del autobús. Y eso fue muy público y no sentí que estuviéramos invadiendo su privacidad.

Gary Oldman es el actor que más me ha inspirado en mi vida

-¿Le inspiró el Churchill de Gary Oldman a la hora de crear el personaje?

-Gary Oldman es el actor que más me ha inspirado en mi vida. Cuando empecé como actor, odiaba la profesión. La mía fue una decisión económica porque mi madre no tenía dinero y yo era el que lo traía a casa. Me vi obligado a actuar para mantener a mi familia. Mi hermana era la que actuaba. Verme obligado a trabajar, me provocó cierto resentimiento hacia esta profesión. Yo no quería ser actor siendo tan niño, pero necesitábamos el dinero. Luego, cuando me di cuenta que estaba atrapado en esta profesión y no podía escapar, me dediqué a mirar a mi alrededor intentando entender y conseguir algo que mereciera la pena. Algo que me hiciera sentirme orgulloso. La respuesta fue Gary Oldman. Siempre le he admirado, me he fijado en él como fuente de inspiración profesional. Cuando veo sus películas siempre reconozco que es una estrella, y me digo que si pudiera ser tan bueno como él, si pudiera tener en alguien el impacto que él provoca en mí, entonces merece la pena ser actor. No solo me gustó como Churchill, de hecho le llamé y se lo dije, sino en todo lo que ha protagonizado.

«Cheney es un tipo duro que sabe lo que hace»

Bale cree que en tiempos de la presidencia de Trump, una fuente constante de noticias, la historia de Cheney tiene relevancia.

-Fue el vicepresidente más importante de todos los tiempos, cambió el panorama político de manera obvia en el Medio Oriente y estamos sufriendo las consecuencias de su política. Fue el artífice de la división que vive el país y una de las figuras más poderosas de la historia de Norteamérica. Existe la creencia de que Cheney es un enigma, pero ahí están los libros para estudiarlos. Es un tipo duro que sabe lo que hace.

-Y la importancia de la mujer de Cheney en su carrera política...

-Es Cheney quien lo dice. El papel de su esposa es fundamental. Su amor por ella es absoluto y eterno. Así lo ha calificado. Su conversión a la causa republicana representa el lado oscuro del amor de un hombre por una mujer. Dick Cheney era demócrata en su juventud, idolatraba a John Colter y Hugh Glass. Era un hombre honesto. Luego, por su amor por Lynn, se transformó. Suena increíblemente simple, pero muchos no lo saben. Nada de lo que hizo hubiera sucedido sin Lynn y ella lo habría hecho sola. Ella dice, y él lo acepta, que cualquier hombre que se hubiera casado con ella habría sido vicepresidente.

-¿Sueña con el Óscar?

-No, pero si los premios ayudan a la promoción de la película, pues bienvenidos. Yo no elijo ningún papel pensando en galardones.

Globos de Oro: «Green Book», «Bohemian Rhapsody» y «Roma» se reparten la gloria

La Voz
«Roma», «Green Book» y «Bohemian Rhapsody» triunfan en los Globos de Oro Alfonso Cuarón se alza con el premio al mejor director y la veterana Glenn Close logra el de mejor actriz en drama

Uno de los premios más reñidos de la velada, el de mejor actriz de drama, fue a parar a Glenn Close por «La buena esposa», que superó así a Lady Gaga («Ha nacido una estrella»)

Green Book, con tres premios, y Bohemian Rhapsody y Roma, con dos, se repartieron la gloria en la 76 edición de los Globos de Oro, una ceremonia que sorprendió por el escaso impacto de Ha nacido una estrella a pesar de sus cinco nominaciones.

Green Book, de Peter Farrelly, se llevó el galardón a la mejor película de comedia o musical, así como los trofeos al mejor actor de reparto (Mahershala Ali) y mejor guion (Nick Vallelonga, Brian Currie y el propio Farrelly).

Por su parte, Bohemian Rhapsody sorprendió a propios y extraños alzándose con la estatuilla a la mejor película de drama, mientras que Rami Malek consiguió el reconocimiento como mejor actor por su retrato del difunto Freddie Mercury.

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