«Busco que el lector tenga la sensación de estar hablando con los personajes»

El escritor escapó «del efectismo y los tópicos» para narrar las consecuencias de la crisis en personas que quedan en paro


A Coruña / La Voz

Asamblea Ordinaria es «el retrato de un momento histórico». Así califica el libro su autor, Julio Fajardo Herrero (Tenerife 1979), que confiesa que la obra que ha publicado se parece poco a la que inició hace un lustro con unos personajes «totalmente diferentes». Ahora, los protagonistas son tres parejas, gente corriente: una viuda con la que se va a vivir un sobrino treintañero, un joven matrimonio (con una hija) y un empleado y su jefe. La existencia de las tres parejas tiene como telón de fondo la crisis, sobre todo, la pérdida del trabajo, así como las hipotecas o los partidos emergentes. La narración (editada por Libros del Asteroide, sello que dirige el vigués Luis Solano) ahonda en el universo generacional del 15-M, sin decirlo de forma expresa. El escritor canario presentó hace algún tiempo la que es su segunda novela en el ciclo Libros en directo, que promueve Pedro Ramos y patrocina el Concello da Coruña.

-¿Por qué cambió tanto el resultado final de la idea inicial?

-Cuando terminé esta novela no tenía muy claro cuanto tiempo hacía que la llevaba escribiendo, así que miré en el ordenador y vi que los primeros archivos de lo que acabó formando parte del libro son de finales del año 2011. He descartado muchas partes y distintas versiones fueron quedando por el camino. Cuando empecé tenía unos personajes totalmente distintos.

-¿Qué le mueve a ir descartando textos o personajes?

-Es algo muy natural, es parte del proceso: no está claro que lo que voy haciendo tenga que llegar a una publicación final. Es como ir destilando y esta novela tiene mucho de ensayo y error. Voy viendo lo que es coherente de los personajes entre sí y que van dando forma a una novela.

-La forma que tienen sus personajes de contar cómo les afecta la crisis es elogiada por la crítica...

-Estoy muy contento con la repercusión que está teniendo el libro y con las críticas muy favorables que recibe que nunca me había imaginado. Esta forma de contar es una marca, una traza estructural muy clara. Son tres tramas diferenciadas: una contada desde la primera persona, otra en segunda y la de la tía y su sobrino, en tercera. Recuerdo haber hecho pruebas con distintas voces, con la trama en primera persona pero no funcionó.

-¿Por qué?

-Quiero que sean ellos quienes cuenten sus experiencias de una forma muy parecida a como te las contaría un amigo, un familiar, y que en el lector se genere la sensación de que está manteniendo una conversión con ellos. Porque esas son las conversaciones que más nos interesa tener, que más chicha tienen: cuando alguien cercano nos cuenta esas dificultades; ese tipo de conversación es la que merece la pena recrear, indagar en ella, intentar reflejar las paradojas de esas situaciones, su complejidad, su ambigüedad. Este era el reto fundamental. No sé si lo he logrado, pero quería estar a la altura del tipo de situación narrada, sin dramatismo, efectismo, tópicos o lugares comunes. Era algo que me preocupaba y que supone una gran dificultad. Y es que este es un tema que se presta a lo contrario.

-Cuando la tía evoca su juventud sorprende lo que cuenta de la película Doctor Zhivago. ¿Es usted muy cinéfilo?

-Sí que lo soy. Me gustó la idea de incorporar ese recuerdo en la vida de la tía, que parece que tiene una existencia muy gris, que es un poco romántica, trabajadora, muy abnegada, de muchos sacrificios y poco disfrute. Y de repente se saca de su pasado un recuerdo que casi la vincula a una de las historias más románticas de la historia del cine. Con eso le hacía justicia a las vidas de tanta gente normal que merecía haber vivido historias así, que las hay y son muy potentes, pero tienes que saber ponerles el foco; mucha gente las vive sin ser consciente de que son grandes.

-¿Está ya con el próximo libro?

-Estoy intentando tener claro de cuál de todos los impulsos, de todas las ideas que tengo, de todos los apuntes acumulados, del tocho de notas, de las cosas escritas a medias, de cuál de ellas quiero echar mano. Todavía no sé cuál es la más pertinente.

-¿Aspira a vivir de la literatura?

-No solo no aspiro a ello, sino que no me gustaría verme en esa situación. No me gustaría eso.

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