Skype también puede asustar...

Con resultar original la propuesta, la endeblez del guion pasa factura al estirarse como un chicle para introducir algunas morcillas en forma de sustos gratos al patio de butacas


Aparquemos por ahora su condición de pitanza destinada a adolescentes y vayamos a sus periferias. Costó un millón (dólar arriba, dólar abajo) que en la cartelera local recogió casi 32 millones brutos, con lo cual, negocio redondo. Se rodó (excepto una secuencia) en un estudio en la californiana Santa Clarita, con lo cual, una intendencia mínima. Finalmente, exprime al máximo los recursos de la pantalla personal, el Skype y, de modo secundario, Facebook. Con todo eso recrean un guion de enjundia limitada, con seis amigos que reciben por Skype un mensaje de Laura Barns, joven que un año antes se había suicidado, supuestamente avergonzada por un vídeo erótico difundido por Internet. A todo esto alguien (especulan que un troll?) se introduce en su conversación grupal y monta un lío. Estamos ante una propuesta de slasher (esa variante del terror que alguien llamó «de adolescentes muertos») que busca la complicidad del colectivo teen, el mejor identificado con las nuevas tecnologías como medio comunicacional, aunque a cambio desespere a aquellos incautos que pasen por taquilla buscando otra cosa.

El jugueteo con las pantallas, el falso documental, el metraje olvidado, la cámara oculta, el propio Skype, son recursos muy en boga an el cine del siglo XXI, sobre todo a partir del éxito de El proyecto de la bruja de Blair (1999), pariente lejana de Eliminado, incorporación a Hollywood del cineasta ruso Levan Gabriadze. El uso de esos recursos y soportes deriva en texturas y formatos generadores de un metalenguaje audiovisual que acaba derivando, sino en subgénero, sí en una variante digna de estudio y que se antoja filón inagotable (aguarden al juego que darán los smartphones y verán?). Con resultar original la propuesta, la endeblez del guion pasa factura al estirarse como un chicle para introducir algunas morcillas en forma de sustos gratos al patio de butacas. Súmese a eso los recursos sonoros característicos del intercambio de mensajes. Por fuerza deriva en filme amenazado por la monotonía y el sopor, incluyendo un clímax previsible o casi. Por último, los jóvenes actores transmiten naturalidad y mucho nos tememos que habrá secuela, pues el balance en el mercado global para Universal, habrá sido suculento.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Skype también puede asustar...