Ernesto Daranas consigue con «Conducta», su segunda película reflejar la realidad con sutiliza e invitar a la reflexión
13 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La maestra Carmela, en su empeño por evitar la marginalidad de Chala, un niño de once años, representa los valores primigenios de la Revolución, esos valores que parecieran ahogados ahora en manos de jóvenes burócratas que simplemente los asumen como clichés, pero que amenazan con arrojar fuera del aula tanto a ella (con un expediente) como a su alumno (con su envío e un centro de re-educación). Ambos personajes muy bien diseñados por el realizador Ernesto Daranas, en especial la docente (encarnada por Alina Rodríguez), que tiene en una esquina del tablón del aula una estampa de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, algo que molesta sobremanera a los «compañeros», pero que «no habrá dios que la quite de allí» mientras enseñe a sus niños, todo un microcosmos que representa la cara B de la sociedad cubana. Conducta, la segunda película de su autor y ambientada en un humilde barrio de La Habana, se adscribe al neorrealismo en su estado más puro, ese que no solo refleja la realidad sino que además lo hace con sutileza e invitando a la reflexión sin soflamas ni pancartas, pero dando cancha a la inteligencia del espectador.
Nadie atribuya al autor y a su obra intenciones desestabilizadoras ni torpederas hacia los valores revolucionarios. No se trata de eso. Contó con respaldo oficial (del Ministerio de Cultura y del ICAIC, Instituto Cubano del Cine), el apoyo de la crítica y el entusiasmo del público. Y aunque en el fondo pueda ser considerado otro filme sobre la escuela y sus circunstancias (alumnos conflictivos incluidos), la clave está en que su trama se ajusta a la realidad a pie de obra. La madre de Chala es puro lumpen y él debe sobrevivir con las peleas de perros y la captura de palomas (otro mérito de Daranas, haber aprovechado ambos para una atinada doble lectura), mientras la maestra siente que su vocación está amenazada por un sistema con riesgo de excluir a los niños, olvidando sus singulares circunstancias. En su aula convive la gente real con sus problemas, incluida la alumna Jeni, a la que como a su padre apodan palestinos, aquellos que optaron por salir de la zona oriental de la isla para intentar suerte en la capital, suerte que le será remisa. Rodada en pocos días, con un equipo joven, Conducta luce además un acabado formal que confirma al cine cubano por la senda de la brillantez.
Ficha
«CONDUCTA». Cuba, 2014. Director: Ernesto Daranas. Intérpretes: Armando Valdés Freyre, Alina Rodríguez, Silvia Águila, Yuliet Cruz. Drama. 108 min.