Según los investigadores, las evidencias encontradas no suponen una certeza absoluta ya que no hay prueba de ADN
17 mar 2015 . Actualizado a las 19:39 h.El forense y director de la búsqueda de Cervantes, Francisco Etxebarria, ha confirmado este martes que «es posible considerar que entre los fragmentos» encontrados en la cripta de la iglesia madrileña de las Trinitarias «se encuentran algunos» pertenecientes a Miguel de Cervantes, sin «discrepancias».
El pasado día 11 se informó del posible hallazgo de los restos de Cervantes y su esposa, Catalina de Salazar, cuyos detalles han desvelado este martes los investigadores en rueda de prensa, a la que ha asistido también la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, quien ha afirmado que este hallazgo ha contribuido a la historia y la cultura de España.
Según han explicado los investigadores, en la búsqueda han aparecido restos muy descompuestos asociados a Cervantes, a su esposa y a las primeras personas enterradas en la iglesia primitiva, que estaba ubicada en un punto distinto al actual.
Se trata de los restos de 17 cuerpos, que fueron inhumados entre 1612 y 1630 de la iglesia primitiva de las Trinitarias, ubicada al contrario de lo que se pensaba hasta ahora en un lugar distinto al actual, y que fueron trasladados a la cripta entre 1698 y 1730, en el momento en que estaban terminando las obras de construcción del convento.
Según ha expresado en la rueda de prensa la antropóloga Almudena García Cid, concretamente hay restos de un mínimo de cinco niños y un mínimo de diez adultos (de ellos cuatro masculinos, dos femeninos, dos indeterminados y dos probablemente masculinos), lo que se corresponde con los 17 enterramientos documentados en la iglesia inicial.
No se han practicado pruebas de ADN porque, según ha informado el forense Francisco Etxeberria, solamente podría contrastarse con la de una hermana del padre de Cervantes, cuyos restos están en un osario común de un convento de Alcalá de Henares.
Los restos estaban en el subsuelo, en el conjunto que los investigadores han nombrado con el 32, y han aparecido junto con elementos y ropajes que han permitido datarlos con los del siglo XVII y contrastarlos con la documentación histórica.
Esta investigación, liderada por el forense Luis Avial y el georradarista Francisco Etxebarria, ha costado 124.000 euros y ha estado apoyada por el Ayuntamiento de Madrid.
El rescate de Argel
Se sospechaba que el cuerpo de Cervantes estaba en el recinto del convento de la orden de las trinitarias de Madrid, porque desde que esta orden se encargó de rescatarlo del secuestro en Argel, tras cinco años de penurias, Cervantes siempre sintió una predilección especial hacia la organización.
Los restos, también parece probado, fueron trasladados de un lugar a otro de la cripta entre 1673 y 1690, porque la iglesia fue reconstruida en su práctica totalidad.
En la investigación sobre el terreno participan cuatro equipos compuestos por unos treinta forenses, arqueólogos y geofísicos, que, desde finales de enero, están trabajando bajo la dirección de Francisco Etxeberría -antropólogo forense que participó en las identificaciones de Lasa y Zabala, Víctor Jara, Salvador Allende o los niños Bretón-.
Hace días, cuando se anunció el posible descubrimiento confirmado hoy, ellos tampoco quisieron lanzar las campanas al vuelo, ya que no había evidencias incontestables de que hubiesen encontrado a Cervantes. Si el cuerpo estuviese aislado, sí sería fácil de identificar, porque el escritor además de sus provectos 69 años, tenía ciertos rasgos distintivos, como la mano izquierda atrofiada tras los disparos recibidos en la batalla de Lepanto, restos de plomo en el pecho por los arcabuzazos que le llovieron en las aguas griegas y solo seis dientes.